He disputado la etapa con fiebre y el estómago hinchado. No he podido alimentarme, pero al final todo ha resultado mejor de lo que esperaba. No he podido estar arriba, pero tampoco me he hundido y he saltado del puesto 13 al 10º de la clasificación general. La operación creo que ha sido buena tanto para mí y como para el equipo.
Mi objetivo es terminar entre los cinco primeros en París y ahora lo tengo más fácil, aunque los hombres que tengo por delante son duros de pelar. Por ejemplo, esperaba el hundimiento de Pereiro y el gallego se ha aferrado al segundo puesto. Si consigue mantenerse en La Toussuire es un candidato seguro al podio. Dessel también ha entrado conmigo. Le ha llevado Astarloza, pero ha demostrado que sabe sufrir. Falta por saber su rendimiento en un encadenamiento alpino como el de este Tour.
En mi caso y volviendo al objetivo de colocarme entre los cinco primeros, creo que La Toussuire es un puerto que me va. Desde luego más que el Alpe d'Huez. Es más tendido, menos explosivo y con terreno para llevar un desarrollo sostenido. Además estoy con moral. Ya me hacía falta reencontrarme con el ciclista que fui en el Tour del 2003. He vuelto a aquella forma física. Si esta noche no me fastidia el estómago, espero que sea mi gran día.
Tampoco me importaría que fuera una jornada importante para el equipo. Llevamos toda la carrera delante y aún no hemos logrado una victoria. Landaluze va a reventar a fuerza de intentarlo.