La viuda y los tres hijos de Fernando Múgica Herzog acudirán al juicio que comenzará mañana en la Sección Tercera de la Audiencia Nacional contra el ex dirigente etarra Francisco Javier García Gaztelu, 'Txapote', por el asesinato hace diez años en San Sebastián del abogado y dirigente socialista, «con la determinación de contribuir así a su condena y derrota».
Son palabras de Rubén Múgica, uno de los hijos del histórico militante del PSOE, que junto con sus hermanos Fernando y José María y su madre, Mapi Heras, se sentarán frente a la 'pecera' desde la que 'Txapote' se enfrentará a los 72 años de cárcel que pide para él el fiscal por su presunta participación en el crimen, por el que ya fueron condenados su novia Irantzu Gallastegi, 'Amaia', el también miembro del 'comando Donosti' Valentín Lasarte y el entonces dirigente de la banda Juan Luis Agirre Lete, 'Isuntza'. A los dos primeros se les impusieron sendas penas de 82 años de prisión y el tercero, que dio la orden al 'talde', fue sentenciado a treinta.
Rubén Múgica cree que la familia «cumple con su obligación» al acudir a la vista oral, para la que se han reservado las jornadas de mañana y el viernes, y culmina así una trayectoria de diez años empeñada «en la derrota de ETA y de sus brazos político, sindical y mediático y de todo aquello que ha sido el reflejo del autoritarismo criminal en el País Vasco». De hecho, el círculo más cercano a Fernando Múgica aprovechará su asistencia al juicio contra 'Txapote' para hacer constar el recelo con el que contempla el llamado proceso de paz, persuadidos como están sus familiares de que «a los terroristas no hay que convencerles sino vencerles definitivamente» y de que «son ellos quienes deben pagar un precio porque su derrota será la victoria de la sociedad». «Si es verdad que están muy débiles, no habrá que buscarles ninguna salida, sino terminar el trabajo», abunda el hijo.
También se desplazará a Madrid una representación de la ejecutiva guipuzcoana del PSE -encabezada por su secretario general Miguel Buen y los dirigentes Miguel Ángel Morales y José Morcillo- y la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo y concejala socialista en Urnieta Maite Pagazaurtundua, entre otros representantes de asociaciones cívicas y de afectados por el terrorismo.
Solo por primera vez
Será también el primer juicio al que García Gaztelu se enfrente solo en España desde su entrega temporal por Francia en diciembre pasado. Las dos veces que hasta ahora se ha sentado en la 'jaula' de la Audiencia Nacional, para responder por los asesinatos de los concejales del PP José Luis Caso y Miguel Ángel Blanco -fue absuelto del primero y condenado a cincuenta años por el segundo-, lo ha hecho acompañado de 'Amaia'. Mostraron una actitud en ocasiones desafiante hacia el tribunal y en otras de abierta indiferencia, lo que llevó al Ministerio Público a pedir un «largo tratamiento penitenciario» para ambos.
Pese al impacto social que han tenido las imágenes de la pareja de etarras en la Audiencia -incluso, han estado en el germen del polémico vídeo elaborado por el PP para denunciar el cambio de estrategia del PSOE-, la familia ni se ha planteado evitar verse las caras con el presunto asesino de Múgica. «Mi familia ha conocido la persecución nazi, la franquista y la de ETA. Sabemos que lo que tenemos que hacer ahora en este juicio a 'Txapote' es contribuir a su destrucción. Su mirada criminal es de sobra conocida para mi familia».
De hecho, según las conclusiones del fiscal Javier Zaragoza, después de que 'Txapote' disparara a Múgica en la cabeza y por la espalda, él y Valentín Lasarte se encontraron frente a frente con José María, uno de los hijos de su víctima, y su esposa, que caminaban por la calle Arrasate de San Sebastián y habían escuchado el disparo. García Gaztelu le encañonó con su pistola para intimidarle y los etarras prosiguieron su huida. En el coche esperaban 'Amaia' y el fallecido José Luis Geresta, 'Oker'. «No dudamos de que será condenado. Nos gustaría que alguna vez lo fueran también sus jefes, sus cómplices y sus encubridores, aunque se embosquen en una formación pretendidamente política», concluye Rubén Múgica.