En ejecución de una orden judicial de destierro, las autoridades francesas expulsaron ayer a Mikel Urkia Gogorza, 'Matu', nada más cumplir una condena a seis años de prisión por pertenencia a ETA. El ex preso, que llevaba un mes en huelga de hambre en la cárcel de Perpiñán, quedó en libertad a las nueve de la mañana en el paso fronterizo de Port Bou (Cataluña) ya que no tiene causas pendientes en España.
Urkia (Rentería, 1965) es el 270º expulsado bajo la acusación de estar relacionado con ETA desde el inicio de este procedimiento en Francia a comienzos de 1979. Con él, los últimos 24 ex presos conducidos a la frontera española desde el 20 de noviembre de 1999 se encuentran libres. Todos recuperaron la libertad el mismo día, excepto tres que tardaron cinco meses (Fermintxo Sánchez Agurruza), dos semanas (Carlos Iñigo Blasco) y tres días (Aritz Aranburu Goikoetxea).
Denuncia de Askatasuna
En el caso de Urkia, Askatasuna acusó una vez más al Estado francés de incumplir los convenios internacionales de derechos humanos que prohíben practicar entregas «siempre que exista el riesgo de que padezca torturas o malos tratos». La asociación de apoyo a los presos de ETA atribuyó el ayuno voluntario realizado por 'Matu', que ha perdido más de quince kilos de peso, al «riesgo a ser torturado». Las últimas denuncias de este tipo a cargo de expulsados por París datan de finales del siglo pasado.
Urkia había sido detenido el 31 de enero de 2002 junto a cinco cómplices en un piso franco del aparato de la reserva situado en la localidad de Le Bouscat (periferia de Burdeos). La condena a seis años que le fue impuesta por el Tribunal Correccional de París incluía como pena accesoria la prohibición definitiva de residir en Francia. Esta disposición ha facultado la expulsión pese a que el Gobierno español no tramitó ninguna demanda de extradición ni euro-orden en su contra.