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El calor comienza a remitir en Euskadi tras alcanzar nuevos récords
Vizcaya registró ayer la temperatura más alta de España al alcanzar los 37,3 grados, mientras que en Álava y Guipúzcoa se superaron los 35
El calor comienza a remitir en Euskadi tras alcanzar  nuevos récords
SOFOCO. Un joven recurre a la ducha para combatir el calor en la playa vizcaína de Sopelana. / BORJA AGUDO
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La meteorología ofreció ayer una muestra de sus múltiples variables. Las altas temperaturas del lunes siguieron su particular escalada hasta primera hora de la tarde. Protección Civil mantenía la alerta en siete comunidades autónomas, entre ellas las cantábricas, pero sólo el mercurio de Euskadi se puso al rojo vivo. Según el Instituto Nacional de Meteorología (INM), el observatorio del antiguo aeropuerto de Sondika registró la máxima de España con 37,3 grados, es decir, que los vizcaínos sufrieron ayer el día más caluroso del año. Por su parte, el centro de medición de Foronda rozó los 35 y el donostiarra de Igueldo superó los 36.

Pero si altas fueron las máximas de los observatorios de referencia, más aún lo fueron en zonas del interior, donde las temperaturas, por regla general, «aumentan entre dos y tres grados». En muchos puntos de Euskadi se alcanzaron temperaturas cercanas a los 40 grados. No así en la franja costera. Aquí, el calor se hace más llevadero por el efecto de la brisa. Sea como fuere, los 37,3 grados de Sondika superaron con creces los 33,9 de Sevilla, los 29,3 de Orense, los 34,9 de Burgos o los 28,1 grados de Santander, capitales cuyas comunidades autónomas también estaban en alerta.

Pero los récords no se quedan ahí. Si a los vizcaínos les costó conciliar el sueño el pasado domingo al sufrir la noche más cálida de julio desde 1950 -el mercurio no bajó de los 20,1 grados-, el lunes fue todavía peor con una mínima de 23,9, un grado menos que lo sufrido por los donostiarras. Foronda, por su parte, marcó una mínima de 18,3.

El bochorno comenzó a remitir a media tarde. Incluso el Departamento vasco de Interior, en base a la predicción de Euskalmet, alertó a la población de la posible formación de una galerna con rachas de viento de entre 60 y 70 kilómetros por hora. Si en Vizcaya fue inapreciable, en Guizpúzcoa se registró una de mínimas dimensiones sobre las siete de la tarde, cuando la temperatura bajó unos siete grados. Un fenómeno similar ocurrió en Sondika, donde entre las tres y las cuatro de la tarde, el mercurio descendió más de seis grados. Pese a todo, a medida que bajaron las temperaturas, aumentó la humedad, cuyos porcentajes -superiores al 70%- acentuaron la sensación de sofoco.

La jornada terminó con una fuerte tromba de agua que dejó balsas de agua en diferentes localidades vizcaínas como Galdakao o Lekeitio y obligó a las brigadas de Obras Públicas y a las dotaciones de Bomberos a efectuar salidas. La tormenta afectó más a Guipúzcoa, en concreto a los municipios de Arrasate y Aretxabaleta. Sus vecinos se quedaron sin luz durante una hora y media al quedarse sin suministro dos líneas de 30 kilovoltios. Asimismo, varias carreteras sufrieron cortes tras caer sobre la calzada ramas de árboles.

Tormentas y granizo

Lo que sí parece claro es que el calor de estas dos últimas jornadas remitirá hoy en Euskadi por la llegada de una masa de aire frío de Galicia. Según Margarita Martín, jefa de la delegación vasca del INM, se esperan tormentas localmente fuertes y con probable granizo, especialmente por la noche. La nubosidad a lo largo del día se alternará con cielos despejados. Este descenso de temperaturas hará más apacibles las noches, con mínimas de 20 grados, mientras que durante el día, el termómetro rondará los 30.

En el resto de la Península, la predicción de chubascos se extiende a la mitad norte, al centro y a las comunidades cantábricas. El calor seguirá siendo una constante en las provincias del sur de Andalucía y en el litoral mediterráneo.

El anuncio de chubascos llega en un momento en que el conjunto de los embalses españoles están por debajo de la mitad de su capacidad. Han bajado 811 hectómetros cúbicos, el 1,5% respecto a la semana anterior. La alarma se ha desatado en las cuencas del Segura y del Júcar, cuya capacidad, respectivamente, está en el 14,7% y el 17,5%. El sur de Galicia y el norte de León, así como las cuencas internas del País Vasco están a la cabeza con unas reservas superiores al 76%.

Otro de los efectos negativos de las altas temperaturas mira hacia los bosques y los incendios. Ayer, un hotel y 1.600 viviendas tuvieron que ser desalojadas en Cabo de Roche, en el municipio gaditano de Conil de la Frontera. Las llamas, ya estabilizadas, arrasaron 50 hectáreas de matorral y 30 de pinar. El que también ha sido controlado ha sido el de Carnota, en La Coruña, tras devastar 400 hectáreas.



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