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Israel advierte a la ONU de que continuará su ofensiva en Líbano hasta cumplir sus objetivos
Olmert insiste ante los enviados de Annan que el conflicto acabará cuando se cumplan sus condiciones Rice retrasa una semana su visita a la zona a petición de Tel Aviv, mientras ayer hubo otros 32 muertos
Israel advierte a la ONU de que continuará su ofensiva en Líbano hasta cumplir sus objetivos
Dos libaneses sueltan palomas en una alegoría de la ansiada paz, entre las ruinas de un edificio bombardeado en Choueifat. / AP
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Israel comunicó ayer a los representantes de la ONU que pueden iniciar la «mediación» con Líbano para poner fin al conflicto armado, aunque les advirtió que los bombardeos contra el país árabe proseguirán hasta que no se cumplan las condiciones impuestas por Tel Aviv. El mensaje fue transmitido sucesivamente por la ministra de Exteriores, Tzipi Livni, y por el propio jefe de Gobierno, Ehud Olmert, a Vijay Nambiar, consejero político de Kofi Annan, y otros dos destacados funcionarios de Naciones Unidas.

«Israel continuará luchando contra Hezbolá hasta que devuelva a los soldados secuestrados y la seguridad de nuestro país esté garantizada», dijo el líder de Kadima a Nambiar. El lunes, el primer ministro manifestó en la Kneset que las tres condiciones necesarias para declarar un alto el fuego son la devolución de los dos soldados secuestrados por la milicia chií, el cese del lanzamiento de cohetes y el despliegue del Ejército libanés en el sur.

El responsable del Ejecutivo hebreo también dijo a los enviados de la ONU que desea que se cumpla la resolución 1559 del Consejo de Seguridad que exige el desarme de todas las milicias libanesas así como un «alejamiento inmediato» de Hezbolá de la frontera, dos cuestiones que, añadió, cuentan con el apoyo del G-8.

Pero parece que Israel está interesada en continuar el bombardeo de Líbano porque considera que el tiempo juega a su favor y una prueba de ello es que la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, no viajará a la región hasta mediados de la semana próxima como muy pronto. Analistas hebreos comentaron que Tel Aviv habría pedido a la Casa Blanca un aplazamiento de la visita de la jefa de la diplomacia estadounidense para mantener durante algunos días los ataques, puesto que «estaría feo que Rice viniera a la región y se volviera con las manos vacías».

Mientras, un ministro libanés denunció el comportamiento de Washington por considerar que se está lavando las manos y está proporcionando a Israel «licencia para matar».

Garantizar la seguridad

Las autoridades hebreas también están considerando la propuesta de la ONU y de algunos países occidentales de establecer una fuerza internacional que sustituya a la Unifil en el sur de Líbano, pero sólo aceptará ese despliegue si recibe garantías de que el contingente militar protege el norte del país israelí.

El ministro Avi Dichter declaró Tel Aviv podría aceptar un canje de prisioneros, modificando de esta manera la posición que Olmert ha mantenido hasta ahora, ya que rechazaba cualquier tipo de intercambio.

El general Udi Adam, jefe del Ejército en el norte de Israel, manifestó que la ofensiva podía durar «unas cuantas semanas más», y Moshe Kaplinsky, 'número dos' del Ministerio de Defensa, no descartó que se produzca una invasión terrestre «masiva» del sur de Líbano, una zona que ha sido particularmente castigada por la aviación y la artillería.

Ayer, los bombardeos continuaron sin interrupción. Los F-16 se cebaron en una base del Ejército, que en ningún momento se ha enfrentado a los israelíes, situada al este de Beirut. En el ataque murieron once soldados y 35 resultaron heridos mientras corrían hacia los refugios antiaéreos. Otros objetivos de la aviación fueron zonas residenciales de la ciudad de Baalbek, en el Valle de la Beqaa, un camión que transportaba ayuda médica y una casa de la aldea de Aitarun, en el sur, donde perecieron nueve civiles, incluidos varios niños.

Por su parte, las milicias de Hezbolá dispararon decenas de cohetes contra las poblaciones del norte israelí. Varios de ellos cayeron en Haifa y en Nahariya. En esta última localidad resultó muerto un civil cuando un misil impactó en un edificio de dos plantas donde se declaró un incendio y en Haifa un proyectil cayó en el mismo hangar de los ferrocarriles donde el domingo murieron ocho empleados.

El general Adam se mostró satisfecho de que el número de cohetes que ayer alcanzaron Israel fue inferior al de días pasados, lo que atribuyó a las operaciones del Ejército. Los militares estiman que los bombardeos han reducido a la mitad la capacidad de Hezbolá.

El 81% de la población israelí está a favor de que la guerra continúe hasta que Líbano acepte las condiciones del primer ministro, según un sondeo que ayer publicó el diario 'Yediot Ahronot'. Tras la jornada de ayer, el número de libaneses muertos por los ataques supera los 235, de los que prácticamente todos son civiles, mientras que han perecido 25 hebreos.



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