BBVA encendió ayer la luz roja de alarma ante la inusitada fortaleza del mercado inmobiliario en España en el primer trimestre. El director de su Servicio de Estudios, José Luis Escrivá, aseguró que frente a la gradual moderación prevista para este año, la realidad del mercado presenta un aspecto muy distinto. Por primera vez desde hace 18 meses la entidad ve factible un «ajuste brusco» a medio plazo, que podría traer incluso una caída de los precios de los pisos al llegar a un límite insostenible. El nuevo panorama ha llevado a BBVA a duplicar su estimación de encarecimiento de las viviendas para este año y 2007, que sitúa ahora en el 8% y el 4%, respectivamente.
«Nos preocupa la evolución del mercado en los últimos meses, ha sido una sorpresa para nosotros», aseguró Escrivá, que reconoció que los datos y las «sensaciones» que maneja el banco son muy distintas de las los últimos tiempos. Entre enero y marzo, los precios de la vivienda (con datos oficiales) aumentaron un 12%. El ratio no es malo en exceso, pero si supone, aclaró, un frenazo en la ralentización. A esto se suma el hecho de que la inversión inmobiliaria creció en el trimestre un 7,4%, por encima del 5,5% de la media del pasado año, y que la construcción de casas ha iniciado una senda enormemente alcista.
Hasta abril y en términos acumulados (últimos doce meses) el número de viviendas visadas ha superado las 807.000, con un repunte interanual del 6,6%. Si la tendencia se mantiene, aseguró, el año podría terminar con 850.000 pisos iniciados, lo que supone un nuevo récord y la puerta de entrada de una eventual crisis de sobreoferta, pues la demanda estructural no parece suficiente para sostenerla.
Las zonas más 'amenazadas' son Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana y el País Vasco, donde ya en el primer trimestre los precios crecieron de forma notable respecto a diciembre de 2005.