Tres locales de San Francisco, Bilbao La Vieja y Zabala ya han abierto sus puertas al público gracias al plan especial de promoción de comercios. Las ventajas y desventajas de poner un negocio en un barrio tradicionalmente castigado por la delincuencia y las drogas son diferentes según el punto de vista con que se mire. Sin embargo, la mayoría destaca que «los prejuicios son más alarmantes que la realidad». La farmacia Villasante ya lleva seis décadas en el barrio y su opinión difiere de la de los recién llegados.
LIBRERÍA YORICK
Irantzu Azpeitia
«Cuando pasa algo cerramos la puerta»
Irantzu trabaja en una librería especializada en artes escénicas, es decir, «teatro, danza y música», aclara. Asegura que las mayores ventajas del plan del Ayuntamiento son «el bajo coste del alquiler y las grandes dimensiones del local, lo que nos permite distribuirlo en dos zonas: librería y redacción». Pero Irantzu tampoco niega «la conflictividad social del barrio. No hemos visto muchos jaleos, pero cuando pasa algo cerramos la puerta y bajamos las persianas». Cree que la ubicación de su negocio «impide que la gente del resto de Bilbao se acerque por aquí de compras», pero no duda en asegurar que está contenta con el barrio. «A nosotros nunca nos han robado», sentencia.
ESTUDIO DE FOTOGRAFÍA
Vicente Paredes
«En este barrio hay mucho ambiente»
Vicente montó en la calle Cortes un estudio de fotografía hace un mes y medio. Él no lo dudó un segundo al enterarse del programa de promoción del Ayuntamiento. «Vivo aquí cerca, siempre encuentro sitio para aparcar y los vecinos son muy colaboradores. Los prejuicios son más alarmantes que la realidad». Vicente no encuentra ningún inconveniente en emprender un negocio en esta calle. «Cuando me aburro aquí dentro, salgo y me entretengo dando una vuelta por ahí. En este barrio hay mucho ambiente y no hay tanto peligro como se dice. Siempre hay muchos policías vigilando».
ROPA EMAÚS
Johana y Eliana
«Nuestro negocio no sólo es económico»
Johana y Eliana trabajan en la tienda de ropa Emaús, en el número 65, en pleno corazón de la calle San Francisco. Aseguran que tratan de «identificar su negocio con la gente. Queremos que la tienda no sea meramente comercial, sino también social. Nuestro negocio no sólo es económico». Y lo han conseguido. Su comercio de ropa de segunda mano vende prendas a precios accesibles, que es «lo que necesita la gente con pocos recursos económicos». Incluso muchas personas van al establecimiento «a charlar un rato o, simplemente, a hacernos una visita». Las dos jóvenes desconocen los inconvenientes «tópicos» de la zona y creen que la iniciativa del Ayuntamiento de Bilbao «es muy buena».
FARMACIA VILLASANTE
Pilar
«No interesa que se arregle el barrio»
Pilar trabaja en la farmacia Villasante, una botica que lleva casi sesenta años en San Francisco. Ella no cree que «el plan sirva para algo. Si esta zona está así de mal es porque no interesa que se arregle». Asegura que «nadie hace absolutamente nada para solucionar la situación».