El Ayuntamiento mantiene abierta la puerta de Bilbao la Vieja a quienes tengan una buena idea para montar un negocio. Les ofrece facilidades económicas y de gestión para abrir una empresa, siempre que sea un proyecto viable y que esté vinculado a la cultura, el ocio, el arte, las tecnologías y la moda. De esta forma, pretende echar una mano en la renovación del comercio del barrio en busca de su arreón definitivo. Gracias a estas ayudas, diez jóvenes emprendedores, bien en grupo o a título particular, ya han aceptado el reto. Y pueden ser más. El Consistorio anunció ayer que amplía su oferta al sacar a la venta siete locales de su propiedad a precios más asequibles que en el resto de distritos. El metro cuadrado sale a 1.248 euros de media.
Pero no todo es tan fácil como parece. Los emprendedores también tienen que poner de su parte, y mucho. Además de una inversión, aquí sí que hay que echarle ganas porque las lonjas ofrecidas están situadas en las calles San Francisco y Cortes, y su entorno. Esta es la parte más dura de un barrio que, poco a poco, intenta dejar atrás los lastres que precipitaron su declive, entre ellos, la inseguridad, el tráfico de drogas, la prostitución y la infravivienda.
Desde hace dos años
El Consistorio aplica desde hace dos años estas ayudas, en colaboración con las sociedades municipales Lan Ekintza -dedicada a la promoción del empleo- y Viviendas Municipales -gestora de inmuebles para las rentas más bajas-. En este tiempo ha sacado a subasta entre los interesados 18 lonjas -a las que se suman ahora las 7 anunciadas-.
No todas han sido ocupadas. Cuatro aún siguen libres desde entonces, las cuatro situadas en Cortes. Pero otros pequeños empresarios se han atrevido a dar el paso. Tres negocios están en funcionamiento en el barrio, relacionados con la fotografía, la moda y la prensa de artes escénicas. Podría decirse que sólo han sido tres, pero también es cierto que otras siete están a punto de hacerlo, cuando acaben las obras de reforma, y que hay cuatro locales más solicitados para estas actividades. El concejal de Promoción Económica, Ricardo Barkala, aseguró ayer que prefiere ir lento, pero seguro:«Tenemos una prisa relativa. No vamos a meter cualquier tipo de negocio».
Bilbao la Vieja, pese a ser un cogollo, presenta dos zonas muy diferenciadas, separadas por la calle San Francisco. Desde esta frontera a la ría, la regeneración es un hecho, tanto de día como de noche. Prueba de ello es el encarecimiento de la vivienda, la apertura de tiendas, la proliferación de restaurantes y el auge de sus calles como zona de copas con diferentes ambientes, incluido el nacimiento de 'una pequeña Chueca'. «Hay negocios prósperos y bonitos. Ahí ya no hace falta nuestro impulso. Es mejor centrarnos donde queda más trabajo por hacer», señaló Barkala.
Y eso está en la manzana de San Francisco y Cortes, hace 20 años floreciente zona comercial y de ocio nocturno, popularmente conocida como 'La Palanca' -en recuerdo al pasado minero del paraje y al instrumento empleado para horadar la roca en la que iba la dinamita-. El director de Lan Ekintza, Marcos Muro, recordó a los titulares de las lonjas que su compromiso es a largo plazo y que, si cambian la actividad sobre la marcha, el Ayuntamiento les puede reclamar el local.