El comité de empresa de Metro Bilbao escenificó en la mañana de ayer frente a la sede de la compañía su malestar por las agresiones -en torno a treinta- que varios empleados han sufrido en los últimos tres meses. Fuentes sindicales explicaron que sus protestas, de momento, no van a ir más allá de concentraciones, con lo que la suspensión del servicio nocturno insinuada el lunes queda en un segundo plano. «Las decisiones irán en consonancia con la gravedad de los hechos», agregaron.
Decenas de empleados se concentraron en la calle Navarra tras una pancarta con el lema 'Stop a los insultos, amenazas, agresiones...'. Acto seguido, comenzaron una marcha hasta la plaza Circular. Durante la protesta, entregaron pasquines a los viandantes para denunciar públicamente su situación y llamar a un «uso responsable» del transporte público.
La empresa, que ha mostrado su solidaridad con los trabajadores, elabora en la actualidad un mapa de riesgo para determinar qué puntos de la red son los más conflictivos. Entre ellos, según los testimonios de los empleados, destacan Casco Viejo, Abando, Berango o Barakaldo.
«La dirección ha reconocido el problema hace tres meses, pero percances de este tipo se han registrado desde hace mucho tiempo», señaló un portavoz del comité de salud laboral. Además de incrementar las medidas de seguridad -incluso plantean la presencia de la Policía o la Ertzaintza-, el comité de empresa exigió un protocolo de actuación «para evitar que los agresores actúen y se vayan tranquilamente».
Aunque la autoría y el momento de las incidencias apuntan a los jóvenes y al fin de semana, los trabajadores matizaron que también se han producido «a las nueve de la mañana y en Moyua. En ocasiones, por ejemplo, el detonante de los insultos es no tener cambio para sacar el billete», lamentaron.