El Correo Digital
Viernes, 21 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
VIZCAYA
VIZCAYA
Vientos de más de 150 kilómetros por hora sacudieron empresas y casas de Amorebieta
El Ayuntamiento solicitará al Gobierno central que declare el municipio como zona catastrófica
Vientos de más de 150 kilómetros por hora sacudieron empresas y casas de Amorebieta
EL VIENTO y el agua causaron graves destrozos en un concesionario. / FOTOS: MAIKA SALGUERO Y LOREA ORTIZ.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Amorebieta evidenciaba ayer la huella de las fuertes rachas de viento que sacudieron la localidad durante la tormenta desencadenada a última hora de la tarde del miércoles. Con una velocidad de entre 150'8 y 108 kilómetros por hora, según las estaciones que la agencia vasca de meteorología Euskalmet posee en el monte Oiz y Iurreta, el barrio de Montorra fue el más castigado. Los importantes daños ocasionados en empresas y explotaciones agrícolas han llevado al Ayuntamiento a solicitar al Gobierno central que declare el municipio como zona catastrófica. La tormenta también afectó, aunque en menor intensidad, a otros pueblos del Duranguesado, Arratia, la zona de Gernika y varios caseríos vizcaínos.

Los responsables de Euskalmet indicaron que, si bien las tormentas de verano son habituales tras varios días de intenso calor, la del pasado miércoles resultó severa. «De hecho, las compañías aseguradoras se hacen cargo de los daños cuando las rachas superan los 90 kilómetros, lo que indica que fue de un nivel considerable, pero no se puede hablar de vientos huracanados», matizaron.

Antón Monto fue testigo directo de la potencia del vendaval. Pasadas las siete de la tarde, se encontraba a punto de concluir su jornada en el taller de maquinaria que regenta en Montorra cuando vio acercarse una masa negra desde el monte de Belatxikieta. «Apenas me dio tiempo a cerrar las ventanas. De repente, estallaron todos los cristales, se cayó el techo y se elevaron las máquinas que estaban ancladas al suelo. Vi volar un hierro, y menos mal que me agaché, porque pasó sobre mi cabeza y salió atravesando la puerta de metal», relataba el día después, desolado, mientras se afanaba en retirar los escombros y poner algo de orden. «Ni siquiera me atrevo a dar la luz porque el suelo está lleno de cables y mojado», lamentaba.

Este veterano chapista de 65 años salió del taller y se cobijó en el interior de su vehículo, pese al temor de que el viento fuera capaz de levantarlo. «Encima, siento que he tenido suerte porque llegó un momento en que pensaba que me quedaba aquí», señala. Ahora ve lejos la reapertura de su negocio. En el local colindante, Valentín López, del concesionario Seat, tampoco podía dar crédito a lo ocurrido. «Es una desgracia. Tendré que buscar un pabellón hasta que todo esto pueda arreglarse», comentaba.

El resto de las empresas del entorno también se vio afectado. «Los letreros han sido arrancados, nos ha entrado agua en el almacén, donde teníamos todos los sofás para entregar, y hemos estado sin luz ni teléfono toda la mañana», indicaban desde el centro comercial de muebles Eurohogar.

Los daños por la tormenta llegaron hasta el casco urbano. Además del derribo de árboles, chimeneas, la rotura de tejas y persianas y pequeñas inundaciones en los bajos de algunos establecimientos, una de las barracas instaladas en el parque Nafarroa, con motivo de las fiestas locales, quedó derruida. «Ya he hecho la campaña», lamentaba la riojana María Ramona Marides.

Consciente de que «el daño es irreparable», el alcalde de Amorebieta, David Latxaga, manifestaba que la declaración del municipio como zona catastrófica «permitiría a los particulares afectados beneficiarse de otras ayudas, como préstamos a fondo perdido, de manera que no se retrasara tanto la reapertura de los negocios». Informó también de que la reparación de los daños ocasionados, como la retirada de las decenas de árboles que todavía ayer ocupaban la vía pública, costará 100.000 euros al Ayuntamiento.



Vocento