Entre enero y junio salieron de las factorías españolas 1,11 millones de turismos, lo que supone un descenso del 4,49% respecto al mismo periodo del pasado año. No fue mejor la exportación, que cayó un 4,72% interanual. Este desplome del sector es consecuencia de la menor demanda de los mercados europeos, los principales compradores de los coches fabricados en España, así como de la competencia de algunos países tanto de la UE como de Asia, que empiezan a desbancar a los tradicionales productores de vehículos.
Las cifras del primer semestre confirmaron la tendencia iniciada a comienzos de 2006. La automoción, que tradicionalmente mostraba una notable fortaleza, sufre varios males. 'Enfermedades' que según fuentes del propio sector, presentan una complicada curación. La bonanza de los años 60 y 70 parece haber llegado a su fin, ya que estaba propiciada por unos costes laborales muy beneficiosos para los fabricantes que ya no son una ventaja competitiva para la industria española. La Europa del Este -con costes de producción de menos de la mitad- y los países asiáticos toman el relevo poco a poco. La deslocalización se cierne sobre el negocio, cuyos principales actores reconocen que las únicas salidas que quedan a las factorías españolas son la especialización y los productos de valor añadido junto a la casi inevitable flexibilidad laboral.
En el segmento de turismos, los peores datos fueron los de Renault, que fabricó 151.599 unidades en el semestre, un 37,81% menos que hace un año. General Motors cayó un 5%. En cambio, Citroën elevó un 16,5% su fabricación, que fue de 181.647 coches.