Las constructoras vizcaínas siguen con mucho interés las noticias sobre la 'Supersur', cada vez más cerca de convertirse en un tajo histórico en el territorio. La semana pasada, representantes forales se reunieron con miembros de la asociación Ascovi para ponerles al día sobre el calendario de trabajo que manejan. Al encuentro acudieron «unas 30 empresas interesadas en el proyecto», afirma el gerente de la entidad, Iñaki Urresti.
La Diputación ya había expuesto a los promotores las características técnicas del proyecto, «que tiene unos condicionantes específicos de gran envergadura. Como obra civil, tenemos claro que va a ser la obra de referencia de los próximos años, aunque el tramo vizcaíno de la 'Y' también tendrá incidencia», destaca Urresti. En un sector «muy atomizado», este desafío técnico sólo podrá afrontarlo «un universo bastante limitado» de empresas.
A precio cerrado
Conscientes de que en otoño saldrán a concurso las obras de los primeros tramos, las constructoras ya han empezado a preparar sus alianzas. «No es algo que se haga de la noche a la mañana». La fórmula de la Unión Temporal de Empresas (UTE) es la más utilizada en las obras públicas que se ejecutan en Vizcaya. En este caso deberán participar firmas especializadas en la construcción de túneles, una de las señas de identidad del proyecto.
La Diputación, empeñada en evitar retrasos, ha propuesto por primera vez contratos a precio cerrado, en los que las entidades adjudicatarias se comprometen a respetar el plazo y el presupuesto pese a los incidentes que puedan surgir. «Como todo lo novedoso, se mira con cierta prevención», dice Urresti. «Las empresas asumen un mayor riesgo». Los contratistas presentarán una oferta tradicional y otra en formato 'llave en mano' para que la institución foral pueda comparar los costes.