En cada respuesta, Rafael Sarría busca un resquicio para alabar al «gran equipo» que ha encontrado a su llegada a Metro Bilbao. Nombrado nuevo director gerente de la compañía, se estrenó el 3 de julio, un día «durísimo» en lo emocional al coincidir con el dramático accidente de Valencia. Cumplido un sueño, el de convertir al Puente de Vizcaya en Patrimonio de la Humanidad, convivirá hasta noviembre con el actual gestor, Josu Sagastagoitia. «Un gesto de generosidad enorme», confiesa.
-¿Sorprendido?
-Evidentemente, sí. Además, he coincidido con un gran equipo que ha conseguido que el metro sea una joya del transporte público y una referencia en el mundo.
-Por cierto, ¿viaja en metro?
-Mucho, y ahora todavía más.
-Lleva un mes dentro, ¿pero cómo veía el metro cuando era uno más de esos 78 millones de usuarios?
-Como un orgullo. Por mi actividad profesional, conozco los metros de prácticamente todo el mundo, y no hay ninguno que se le parezca.
-Pero cuentan con la ventaja de ser el metro más joven de todos.
-Voy más a la filosofía. En el metro de Londres, pese a tener unidades nuevas, existe la sensación de que llevan muchos años. Eso lo hace el usuario y la filosofía de la empresa.
-Pese a ser una 'referencia mundial', algo se podrá mejorar...
-Me imagino que los usuarios querrían tener la boca de metro en el portal de su casa. En lo básico, en seguridad, limpieza... tenemos una nota muy alta. Debemos satisfacer las necesidades de los ciudadanos, pero como un transporte masivo.
-Hablando de notas, el aspecto menos valorado sigue siendo el precio. ¿El metro es caro?
-¿Qué es caro y qué es barato? No sabría valorar eso.
-El billete ocasional cuesta 1,20 euros. Un poco caro sí es.
-La inversión ha sido importantísima. Sale de todos los ciudadanos y de alguna forma, hay que ir compensando para que quienes lo disfrutan ayuden a que no sea un coste para toda la sociedad. Además, existen modalidades de billete que se adaptan a todos los bolsillos.
-Llega a una nueva empresa y por lo general, uno siempre quiere marcar un estilo diferenciado.
-Sólo se cambia lo que no funciona y el metro lo hace de maravilla.
-¿Nada de grandes proyectos?
-Nada de parafernalias ni de grandes ideas. No creo ni en los dioses ni en los iluminados. Sale uno cada 200 años y le dan de leches.
Equilibrio financiero
-El primer problema con el que se ha topado son las agresiones a los empleados. ¿Es tan grave?
-Hay que estar con ellos hombro con hombro. Con que ocurra una sola vez, el problema ya es grave. Son grupúsculos que en momentos puntuales causan una situación de preocupación, pero no de psicosis trasladable a la sociedad.
-¿Son eficaces las campañas de sensibilización?
-Es cosa de todos, una labor de concienciación ciudadana desde la escuela hasta que uno es adulto.
-Otra demanda histórica se refiere al horario. Entre semana, Metro Bilbao es el que menos trasnocha.
-No hay que olvidar que el metro es un servicio público con una gran inversión para un transporte masivo de viajeros. Si existe esta necesidad, no se va a reparar en inversiones, pero se tiene que justificar.
-Más quejas. ¿Por qué las instalaciones carecen de baños?
-Es un tema de diseño. No sé que solución se puede dar, pero, si fuera un requerimiento vital para los ciudadanos, habría que buscar la fórmula de satisfacerles.
-Se pierden cerca de seis millones de euros al año. ¿Llegará el ejercicio en el que el metro se autofinancie?
-Lo ideal sería eso.
-¿Metro Bilbao es una empresa pública con mentalidad privada?
-Sí, pero no en la parte especulativa, sino la de llegar al equilibrio financiero que permita tener un servicio seguro, digno y ágil.
-¿La llamada Línea 3 de metro es la que demandan los bilbaínos?
-Cuando se inició el metro, había una gran cantidad de recalcitrantes. Hay que esperar. Igual las opiniones que ahora existen sobre el trazado de la Línea 3 cambian totalmente dentro de seis meses.
-Próxima parada, Portugalete.
-El otro día me metieron en el túnel. Es una obra de ingeniería maravillosa que se inaugurará este año.
-Basauri, en 2010. ¿Y después?
-Irá en función de la demanda. La filosofía es que el metro estará donde se requiera un servicio masas.
-El crecimiento de viajeros en la margen derecha se ha estancado. ¿Ha llegado a su tope?
-La voluntad del ciudadano es cambiante, pero la margen derecha tiene un potencial increíble.
-Respecto al accidente del metro de Valencia...
-(Interrumpe) Me estrené ese día, el 3 de julio.
-¿Cómo se vive en la distancia?
-Fue un choque emocional y profesional muy fuerte. Desgraciadamente, nadie está libre de que le suceda lo que ocurrió en Valencia; nadie, por muchos medios técnicos y humanos que aplique. La otra experiencia inolvidable fue la gran familia de metro que existe.