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Miércoles, 2 de agosto de 2006
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El cierre de los cines Mikeldi evidencia la crisis de las salas tradicionales en Bilbao
Desaparece la penúltima gran sala de proyección, que podría reconvertirse en una residencia
El cierre de los cines Mikeldi evidencia la crisis de las salas tradicionales en Bilbao
ADIÓS A UN GRANDE. Los carteles de las películas permanecían ayer en el cine Mikeldi, pese al cierre. / FOTOGRAFÍAS DE MITXEL ATRIO
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Los cines Mikeldi firmaron ayer un triste final al bajar la persiana por sorpresa, dejando a los espectadores con un palmo de narices y a Bilbao sin una de sus grandes salas. La cadena ha cerrado definitivamente sus instalaciones por razones económicas, después de 16 años de proyecciones. «La situación general del sector es horrenda. Nos lo veíamos venir. El cine no iba bien, no había venta de entradas, no podíamos sostenerlo», confesó el programador, Ricardo López Arroiabe. Por la tarde, poco antes de la primera sesión, se consumó el naufragio. Aunque estaban anunciadas a las 17.30 horas las películas 'Cars', 'Cariño, estoy hecho un perro' y 'Poseidón', la taquilla, sin previo aviso, ya no abrió.

Más allá del disgusto entre los aficionados, el cierre de los Mikeldis supone la desaparición de uno de los cines más importantes de Bilbao, de una forma de verlo que está en peligro de extinción. Adiós a la Sala 1, con su potente sonido. Cuando estrenaron 'The Doors', casi a la par que la inauguración del cine, abierto en el antiguo Ízaro, uno se podía imaginar al grupo de Jim Morrison tocando al fondo. Cómo sonaba 'Light my fire'. De hecho, todos los años venía un emisario de George Lucas, autor del sistema THX, a revisar los equipos.

También desaparece el cine de mayor capacidad, con su enorme pantalla y un aforo sólo comparable a la sala grande de los Capitol. Salvo aquí, los cinéfilos estarán condenados a partir de ahora a ver las películas en multisalas. O a trasladarse a un centro comercial.

La cartelera

La bajada de persiana se produjo por sorpresa. Aunque es conocida la crisis que atraviesa el sector, nada hacía sospechar que los Mikeldis, con sus cuatro salas y su céntrica ubicación -en la alameda Urquijo, al lado del metro de Indautxu-, iban a echar el candado y menos así, tan de repente. En un escueto comunicado enviado a este periódico por la mañana, la cadena señalaba: «a partir de hoy, 1 de agosto, se cierran definitivamente los cines. Por lo tanto, ya no les enviaremos más programaciones. Gracias por su atención». Probablemente por un error de comunicación de la firma cinematográfica, la prensa seguía anunciando ayer sus películas, al igual que los carteles colocados a la entrada del cine. Incluso la BBK, que vende entradas anticipadas, desconocía por la tarde el cierre.

La clausura evidencia la crisis del sector y, sobre todo, de los cines tradicionales de Bilbao, achuchados por la competencia de las salas de los centros comerciales y de ocio que han proliferado como setas por la periferia. Los Mikeldis, con sus 1.312 plazas, apenas recibían ya entre 200 y 300 personas el fin de semana. En los últimos diez años han caído en Bilbao los recintos con más solera, reconvertidos con otros usos empresariales. Desaparecieron el Astoria, Coliseo, Consulado, Olimpia y Gran Vía, por citar algunos, y han abierto las multisalas Zubiarte y Renoir, ésta última orientada hacia el cine de autor.

Los exhibidores se quejan de la fuga de espectadores por culpa de la piratería y el uso del DVD y el 'home-cinema'. Una pérdida que no pueden compensar con una cierta mejora de la recaudación, gracias al encarecimiento de las entradas -por ejemplo, el billete en los Mikeldis costaba 6,10 euros- y a la venta de palomitas, latas y chucherías varias en el interior de sus instalaciones, casi siempre a precios prohibitivos.

La cadena, promovida por el cineasta alavés Iñaki Núñez, buscará a partir de ahora un final feliz para los locales de Bilbao, que son de su propiedad. El programador López Arroiabe negó que se haya vendido ya el inmueble ni que tenga un comprador en ciernes. Pero sí reconoció que saldrá al mercado. Por su parte, la plantilla apuntó la posibilidad de que los gestores del cine hayan iniciado contactos empresariales para abrir en él una residencia para la tercera edad, un servicio que también ocupará el antiguo Olimpia.

La empresa de Núñez pierde así sus salas de proyección, ya que hace un año cerró las de Vitoria. En ese caso, el inmueble se convirtió en un parking de 120 parcelas, a 43.000 euros la plaza, que se las quitaron de las manos. «La experiencia de cierre en Vitoria fue agónica. Por eso, cuanto antes se cierre en Bilbao, mejor», declaró el portavoz.



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