El Correo Digital
Viernes, 4 de agosto de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CULTURA
La Documenta de Kassel saborea la alta cocina con el «arte efímero» de Ferrán Adriá
El cocinero participará en la feria artística más arriesgada del mudo
La Documenta de Kassel saborea la alta cocina con el «arte efímero» de Ferrán Adriá
CUESTIÓN DE GUSTO. Ferrán Adriá, en una demostración de su talento artístico. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

La Documenta de Kassel, cita obligada en el mundo del arte que se celebra cada cinco años, va a tener en su próxima edición de 2007 un sabor especial. A partir del día 16 de junio del próximo año no sólo habrá en la ciudad alemana cuadros, esculturas e instalaciones más o menos provocadores. También se verán platos de alta cocina, firmados por el cocinero Ferrán Adriá.

El 'chef' catalán, a sus 42 años, ya ha recibido la invitación para participar en esta feria, que acoge las propuestas más innovadoras y significa para los artistas participantes un pasaporte a la fama mundial. «La invitación ha sido para la cocina de vanguardia. Y que me haya llegado a mí es un orgullo. Yo creo que, pase lo que pase, el éxito ya se ha logrado», declara a este periódico el director del restaurante El Bulli, de la localidad gerundense de Rosas, en la Costa Brava.

El reto consiste ahora en pensar cómo exponer el «arte efímero» de la gastronomía, según lo define Adriá, destinado a desaparecer en la boca de los comensales. De hecho, todavía quedan por definir las claves y el modo en el que se va a presentar su obra. Habrá que esperar a que el director de la Documenta, Roger M. Buergel, llegue a El Bulli el próximo 13 de agosto para concretar su visualización, ya que «son los comisarios quienes deciden cómo se puede exponer este trabajo, y puede haber mil maneras, o ninguna». Con todo, al cocinero le gustaría participar en el proyecto con Marta Arzak, hija de su compañero de profesión Juan Mari Arzak y responsable del departamento de Educación del Guggenheim Bilbao, por su relación continua con el arte y la gastronomía.

Aparte del debate que se pueda originar entre los detractores y partidarios de la presencia de la alta cocina en la Documenta, lo cierto es que las costumbres gastronómicas de la gente han cambiado. Ahora, cuando se va a comer, no sólo se va a celebrar un cumpleaños, sino que «el cliente hace miles de kilómetros para tener una experiencia y no meramente para comer. La perspectiva es distinta: se ha producido una normalización de la gastronomía como cultura». El público así se lo dice y él tiene claro que las cosas han variado mucho en este sentido. «Yo, un catalán, afirmo que el hecho cultural y artístico mas importante del País Vasco es la gastronomía. Sin ninguna duda», añade Adriá.

«Con humildad»

El Bulli sólo se abre seis meses al año y no es una leyenda urbana que, para degustar sus platos, las listas de espera sean un escándalo. El resto del año Adriá y sus colaboradores trabajan en el laboratorio investigando, aunque, en algunas ocasiones, eso de la creatividad «se magnifica como si fuese algo divino. Quién crea que por hacer cosas creativas es superior, no va muy bien».

La gente que va a ver la Documenta no está acostumbrada, según el cocinero catalán, a este tipo de expresiones artísticas y por eso «igual hay que empezar por la A». «Todavía sólo hemos visto lo superfluo de la gastronomía», incide. Adriá no quiere entrar a debatir si lo que hace es arte o no, porque sobre gustos, y nunca mejor dicho, no hay nada escrito. Pero una cosa está clara: «Yo no quiero jugar a ser pintor o escultor. Para mí cocinar es algo muy serio».

En general, Adriá no siente un peso excesivo por participar en la Documenta, ya que tiene claro que les han invitado por lo que han hecho y no por lo que van a demostrar en Kassel. «Estamos muy contentos, vamos con humildad».

Hasta hace ocho años ni siquiera sabía lo que era la Documenta y, a base de mucho trabajo e imaginación, el próximo junio estará presente en Kassel. El cocinero catalán está contento con lo que hace, le gusta, se divierte y además, está convencido de que creatividad y felicidad van de la mano casi siempre. «Soy feliz y eso es lo que me importa. Pero esta invitación es un orgullo».



Vocento