 20.000 AFICIONADOS. Dos cazadores afinan la puntería para abatir una presa. / FERNANDO GÓMEZ |
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| EL CALENDARIO |
Media veda: Del 27 de agosto al 17 de septiembre. Se caza todos los días de la semana especies como codorniz, paloma torcaz, urraca, y corneja negra. La tórtola común, del 20 al 26 de agosto.
Caza del jabalí: Del 10 de septiembre al 11 de febrero. Hay unos mil aficionados que se agrupan en 40 cuadrillas.
Caza menor: Del 12 de octubre al 28 de enero. Abarca gran número de especies como becada, zorro, liebre, conejo, perdiz, faisán, codorniz, paloma, tórtola, zorzal o estornino.
Especies fringílidas: Del 22 de julio al 15 de octubre. Se organiza en colaboración con las sociedades ornitológicas y hay unos 200 aficionados. |
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La Diputación levantará este año la prohibición de cazar los viernes que ha mantenido durante las últimas temporadas para «atender la demanda de los aficionados». El diputado de Agricultura, Eusebio Larrazabal, explicó ayer que la medida se aplicará con carácter de «ensayo» durante la campaña que comienza el próximo día 27. Los técnicos «evaluarán su incidencia en el ecosistema» antes de decidir si tiene continuidad.
Los responsables forales responden así a una «demanda secular del colectivo de cazadores», en palabras del presidente de la federación vizcaína, Jon Andoni Bengoetxea. «Aquí se cazan fundamentalmente especies migratorias y no entendemos por qué se prohíbe los viernes cuando puede que el mayor contingente de palomas o zorzales pase por Vizcaya ese día», afirmó. En su opinión, debido a las «dificultades» de esta actividad, la ampliación de las jornadas hábiles «no tendrá una incidencia significativa» en el número de capturas.
100.000 jornadas
Los aficionados -en Vizcaya hay 20.000 licencias- también saludan como buenas noticias la apertura de nuevas zonas de caza controlada. La de Urdaibai, que con 22.000 hectáreas será la mayor del territorio, acumula un año de retraso. Estaba previsto ponerla en marcha el pasado otoño, pero los trámites se han alargado. Según explicó Larrazabal, el Patronato de Urdaibai «en lugar de la declaración simplificada de impacto ambiental exigió la conjunta, mucho más dilatada en el tiempo».
La evaluación «está a punto de realizarse», añadió el diputado, y se espera que Urdaibai se incorpore a la campaña «a partir del próximo otoño-invierno». Al mismo tiempo, se abrirá otra zona de caza controlada de 2.200 hectáreas en Ispaster. Estos espacios, que a diferencia de los acotados están abiertos a cualquier cazador con el correspondiente permiso, se unirán a los que ya funcionan en Zeanuri, Zeberio, Orozko, Sopuerta y Dima. En total, incluyendo los cotos de Carranza y Orduña, Vizcaya dispone de 72.500 hectáreas de terreno ordenado cinegéticamente. El resto del territorio, salvo los refugios, zonas de seguridad y espacios naturales protegidos, es libre para la práctica de esta actividad.
Los técnicos del Departamento de Agricultura, que destina 310.000 euros a la caza, suelen reunirse con miembros de las 30 sociedades de Vizcaya para planificar las novedades de cada temporada. En el Consejo Territorial de Caza participan también representantes de la UPV, los sindicatos agrarios y el Departamento de Interior del Gobierno vasco. Este año se ha decidido abrir un centenar de nuevos puestos en las 105 líneas reglamentadas para abatir especies migratorias, con lo que se eleva a 1.500 el número de puestos disponibles. «De esta forma, se ofertan más de 100.000 jornadas de caza, sin contar las zonas libres», destacó Larrazabal.
Seis faisanes
En el balance de la pasada campaña sobresalen las capturas de corzos, que casi se han duplicado. Se han abatido 95 ejemplares, 50 más que el año anterior, tras intensificar la actividad cinegética por los daños que esta especie ocasiona en los cultivos. Tras las denuncias de varios baserritarras, la Diputación decidió ampliar el cupo de ejemplares, que antes estaba en 65, y permitir en algunos casos la caza selectiva de hembras.
El otro protagonista de la caza mayor, el jabalí, también es temido por los baserritarras vizcaínos. El año pasado se amplió un mes la temporada de caza para mantener la «presión» sobre esta especie. Aun así, el número de ejemplares abatidos -621- no ha experimentado un gran incremento. Si se repiten los daños causados por la fauna silvestre, los afectados podrán solicitar medidas especiales, como batidas con guardas forestales y miembros de las sociedades de caza.
Mientras unas especies obligan a reforzar el control, otras necesitan medidas de protección. El año pasado, por primera vez, se autorizó la caza de faisanes en Zeberio. Se estableció un cupo de diez ejemplares y se abatieron seis. El balance de capturas se completa con 10 ciervos, 35.000 malvices, 4.000 palomas torcaces, 120 zorros y 2.000 becadas, la especie más representativa de la caza menor.