El presidente de Estados Unidos se encuentra desde este fin de semana disfrutando de sus vacaciones de verano, como es ya tradicional, en su querido rancho de 1.600 acres en el corazón de Texas. Un lugar donde el líder estadounidense se entrega con afán a conocidas aficiones como cortar maleza, maratones en bicicleta todoterreno, dormir la siesta, ocasionales barbacoas e incluso leer algo más de lo habitual. De acuerdo a las indicaciones facilitadas por la Casa Blanca, Bush tiene una prevista lista de lecturas que incluye dos libros -quizá inspiracionales- sobre Abraham Lincoln y otro volumen sobre el peculiar tema de la lucha contra la polio.
Aunque esta vez, el presidente va a tener que leer deprisa. Pese a su costumbre de marcharse a Texas todo el mes de agosto , el veraneo de Bush se ha visto mermado este año a tan solo diez días en Crawford. Desagradables complicaciones como el fiasco del 'Katrina', los múltiples frentes internacionales abiertos o la gran asignatura pendiente de las elecciones parlamentarias en noviembre han terminado por imponerse sobre el ocio presidencial.
La Casa Blanca, que en años pasados ha tenido que hacer juegos malabares de relaciones públicas para presentar el veraneo de Bush como unas vacaciones de trabajo, anunció que el presidente piensa invertir la mayor parte de agosto a una especie de continuada gira electoral, dictada sobre todo por los anticipados problemas de los conservadores en las legislativas a celebrar en tres meses, con riesgo de perder sus actuales mayorías en ambas Cámaras legislativas. En esta agenda apurada también figura un programa especial para recordar el primer aniversario del ' Katrina', con su correspondiente legado de desprestigio.
Según Mark Knoller, periodista de la cadena CBS famoso por sus puntillosas y exactas tabulaciones sobre viajes presidenciales, desde que Bush desembarcó en la Casa Blanca ha realizado un total de 59 escapadas a su rancho de Crawford. Habiendo pasado en su propiedad un total de 384 días, lo que supera el récord vacacional establecido por Ronald Reagan. Según estos datos, Bush ha disfrutado de un mes de veraneo en Texas en 2001, 2002, 2003 y 2005, con tan sólo unas vacaciones cercenadas en el 2004 por su campaña para la reelección.
Agenda muy llena
Para Dan Bartlett, ayudante de confianza de Bush, el calendario de este año «básicamente refleja tiempos muy ocupados y una agenda muy llena». Pero de acuerdo a fuentes cercanas al presidente citadas por varios medios, se trata en realidad de una decisión política muy premeditada para no tropezar dos veces en la misma piedra que el verano pasado y evitar el consiguiente impacto negativo en los índices de aprobación del dirigente republicano.
Por si el plato de la Casa Blanca no estuviera suficientemente lleno, la famosa 'madre coraje' Cindy Sheehan -que desde el verano pasado exige ser recibida por Bush tras haber perdido un hijo en la guerra de Irak- también vuelve a acompañar al presidente en Crawford. Esta vez con el agravante de haber adquirido por 41.000 euros una parcela de cinco acres en el mismo término municipal a donde el presidente se escapa en cuanto tiene ocasión. Una artimaña inmobiliaria encaminada a burlar posibles limitaciones sobre su contumaz campaña de protestas pacifistas.
Aunque la propiedad se encuentra a unos diez kilómetros del rancho de Bush, los seguidores de Cindy Sheehan -ahora reforzados por manifestantes contra la ofensiva israelí en Líbano- cuentan con la posibilidad de acampar y aparcar sus vehículos sin aventurarse en otras propiedades privadas de la zona. La operación ha sido financiada con el dinero que Cindy recibió por el seguro militar suscrito por su hijo Casey Sheehan antes de perder la vida hace dos años en una emboscada en Bagdad.
La mujer ha explicado que la adquisición de la parcela se ha tenido que hacer con ayuda de un testaferro ya que no cuenta con muchas simpatías entre los setecientos habitantes de Crawford. Según Cindy, cuando se consiga la salida de todas las tropas del Pentágono desplegadas en Irak, su intención es donar el terreno al municipio texano para convertirlo en una especie de parque dedicado a la paz. La Casa Blanca ha indicado que al igual que el verano pasado no está previsto ningún encuentro del presidente con Cindy Sheehan.
Sin perder tiempo, los seguidores de Cindy, cantando la popular canción 'Esta tierra es mi tierra', realizaron el pasado domingo bajo un sol de justicia su primera marcha de protesta hacia el rancho de Bush, hasta toparse con el perímetro de seguridad acordonado por los escoltas del servicio secreto.