Todos los esfuerzos de la tripulación del 'Queen Elizabeth 2' van encaminados a que ningún pasajero eche en falta algún servicio. Completos menús y cartas de vinos, mayordomos, cines, teatros y tratamientos Spa son algunos de los lujos de este crucero. Para disfrutar de todo ello no hace falta compañía y la naviera sabe bien que muchas damas deciden embarcar solas en el crucero. El único inconveniente de hacer la travesía en solitario es la dificultad de encontrar pareja de baile, más aún si no se quieren compromisos. Pero la tripulación no puede permitir que parte de su pasaje se vea privado de las largas noches de baile que acogen algunos de sus salones.
Por ello, el buque ofrece un servicio de compañía para damas, con apuestos caballeros expertos en bailes de salón, que garantizan una total discreción y respeto hacia sus eventuales compañeras. Muchas agradecen un rato de agradable conversación, hasta tal punto que reclaman el mismo acompañante en veladas sucesivas, dentro e incluso fuera del barco. En este caso, eso sí, cuando el interés es mutuo. Algunos veteranos tripulantes recuerdan con una sonrisa a viajeras que un día hicieron la travesía en solitario y que, años después, han vuelto a hacer el crucero como pareja, para volver a pisar aquella pista de baile.