Sus cerca de 80 millones de viajeros, hacen de Metro Bilbao el transporte de masas de referencia. Todas sus informaciones hablan de nuevas estaciones, complejas actuaciones de ingeniería o del enésimo récord de usuarios. Sin embargo, el suburbano también es objeto de otras actuaciones; a menor escala, pero mejoras al fin y al cabo. La última es el cambio de pavimento de los accesos a las estaciones de la Línea 1. Los trabajos, que comenzaron hace unos meses y cuyo coste ronda los 180.000 euros, finalizarán a lo largo del próximo año.
En la actualidad, los operarios trabajan en Santutxu, Casco Viejo, Abando, Moyua, Indautxu y San Mamés. Por lo general, las obras se prolongan durante tres o cuatro días y su propósito es cambiar el terrazo actual por baldosas de granito blanco. «Es un material mucho más resistente que ya existe en la Línea 2. Además, se busca homogeneizar la imagen del suburbano», explicaron fuentes de la compañía.
No es que el pavimento actual estuviera excesivamente deteriorado, sino que la renovación estaba prevista para cuando el suburbano cumpliera sus primera década en funcionamiento -lo hizo el 11 de noviembre del año pasado-. El mayor agarre del granito redundará en una mayor seguridad, por ejemplo, en días de lluvia.
Para que los viajeros se vean afectados «lo menos posible» -por ello también se ha escogido el verano-, las obras se están ejecutando de forma escalonada. Por ejemplo, hay estaciones como Moyua o Deusto donde sólo se ha cambiado parte del pavimento. Junto a ellas, todavía faltan por acondicionar las de Sarriko, San Ignacio, Leioa, Bidezabal, Berango y Larrabasterra. Los trabajos que se están acometiendo en la actualidad se verán interrumpidos durante la Semana Grande bilbaína.