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Jueves, 10 de agosto de 2006
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El Puerto desguazará un pesquero varado desde hace 15 años en la ría
El barco ha sido retirado del cauce para regenerar una dársena en Barakaldo
El Puerto desguazará un pesquero varado desde hace 15 años en la ría
REFLOTADO. Operarios de la grúa 'Consulado de Bilbao' sacan de la ría el pesquero, que ha sido trasladado a Sestao. / EFE
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Hace más de 15 años, un armador abandonó un pesquero en la ría. Desde entonces, la embarcación ha ido hundiéndose en la dársena de Portu, en la parte baja de Barakaldo. Para solucionar el problema, la Autoridad Portuaria acaba de reflotar la nave y, en los próximos días, desguazará su esqueleto. A la espera de que los operarios se pongan manos a la obra, el buque descansa en un viejo muelle de Sestao. Los buzos y operarios de la grúa 'Consulado de Bilbao' trasladaron allí el navío el pasado lunes, después de arrastrarlo a lo largo de 250 metros en dirección a la desembocadura del río Galindo.

Los trámites para sacar a flote el pesquero se han visto salpicados de múltiples trabas. Su procedencia y propietarios aún son un enigma. Ni siquiera tiene un nombre, como manda la tradición. Y ante la ausencia de un responsable conocido, la operación quedó en manos de las administraciones. Fue Bilbao Ría 2000 quien tomó las riendas. La sociedad pública es la encargada de la regeneración de la dársena de Portu, antaño uno de los embarcaderos de los Altos Hornos de Vizcaya. «No es nuestra competencia, pero algo había que hacer», recuerda Manuel Sánchez Collado, director de proyectos de la entidad en Barakaldo.

Antes de iniciar la reforma, Ría 2000 contactó con la Autoridad Portuaria. Después de varios meses de negociaciones, ambos organismos llegaron a un acuerdo. A pesar de que el Puerto «no tiene responsabilidad sobre la lámina de agua», la entidad aceptó hacerse cargo de la retirada de los fangos y pecios -esqueletos de embarcaciones sumergidas- presentes en aguas de la ría. La semana pasada, los buzos examinaron la zona antes de dar vía libre a la operación. «Para izar el navío, había que aprovechar las pleamares y así se hizo», desvela Sánchez Collado.

Más embarcaciones

Con la retirada del pesquero, todavía no se ha puesto fin a la limpieza de las aguas. Una gabarra aún permanece hundida en el fondo del muelle. En horas de bajamar, algunos restos de la embarcación pueden observarse desde tierra firme. En las próximas semanas, la Autoridad Portuaria procederá a la retirada de la nave. Si no hay cambios de última hora, su destino será el mismo que el de su compañero de dársena: el desguace. «También había restos de otros barcos de menor tamaño, que se han ido retirando poco a poco», apunta el especialista de Bilbao Ría 2000.

Todos los buques sumergidos presentan un grave deterioro en la estructura. Al abandono y la falta de cuidados se le ha unido la presencia de cormoranes, unas aves palmípedas de patas cortas que anidan en sus cubiertas. Pese a su mala conservación, las embarcaciones varadas o hundidas en la ría no son peligrosas para la navegación. Según los expertos, ni siquiera provocan daños al medio ambiente. Es a la hora de retirar los barcos cuando surgen los problemas debido a lo costoso de la operación.



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