La Ertzaintza investiga desde el pasado lunes la extraña muerte de una joven, que trabajaba como prostituta en un club de alterne del centro de Bilbao desde hacía ocho años. Las empleadas de la limpieza del Hotel Pelícano, situado frente a la plaza de toros de Vista Alegre, encontraron en una habitación el cuerpo sin vida de Prisca Oyé Ondó Nfono, de 32 años y natural de Guinea Ecuatorial, aunque nacionalizada española. La Policía autónoma ha abierto una investigación para esclarecer las causas de la muerte, aunque la víctima no presentaba signos externos de violencia.
La familia de la fallecida, sin embargo, pone en duda esta versión. El hermano de Prisca, Ángel Rafael, señaló ayer que el cadáver presentaba «bultos y moratones» en la cara. «No nos han enseñado las fotos de cómo la vieron muerta. Murió así y querían deshacerse de ella así», sentenció.
Pero las críticas del hermano van más allá. Aseguró que los familiares no tuvieron conocimiento del fallecimiento hasta el lunes por la tarde y no descartó que la muerte se produjese mucho antes. No en vano, explicó, la última vez que vieron a Prisca Oyé fue el domingo por la mañana.
Sin información
Ángel Rafael tampoco entiende por qué ni la Ertzaintza ni los responsables del hotel les avisaron de lo sucedido. Al parecer, el único empleado de origen africano del establecimiento fue quien llamó a la familia y, según amigos de la fallecida, ya ha sido despedido por ello.
La asociación de inmigrantes de Guinea Bissau en el País Vasco, con el apoyo de la coordinadora de las ONG vascas 'Harresiak Apurtuz', mantiene la hipótesis del asesinato. Denunció ayer que todo el caso es «muy oscuro» y que lo que se conoce es sólo «de oídas». A la espera de contratar un abogado, la agrupación, que ha convocado concentraciones en los tres últimos días para exigir justicia, responsabilizó a los propietarios del hotel de ocultar información por no comunicarles el fallecimiento de la mujer y sus circunstancias.
La concentración de ayer, a la que acudieron una veintena de personas, fue disuelta por antidisturbios de la Ertzaintza porque carecía de autorización. Los convocantes anunciaron que organizarán una manifestación en los próximos días para denunciar lo ocurrido.