El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, aplaudió la labor llevada a cabo a lo largo de los años por la Casa de la Misericordia durante el acto convocado ayer por esta organización benéfica con motivo de la festividad de su patrono.
El primer edil, que estuvo acompañado por el presidente de la Casa, José Domingo Ampuero, y el director, Antonio Barandiarán, mostró su agradecimiento a las Hermanas de la Caridad «por la ayuda prestada a los más necesitados durante cien años». Como recompensa, Azkuna anunció la firma de un decreto gracias al cual las monjas dispondrán de una calle en la capital vizcaína. El enorme cambio que las obras del campo de San Mamés y la futura 'ciudad universitaria' aportarán a la Institución fue otro de los temas comentados por el máximo responsable municipal. «La Casa de La Misericordia queda libre de cualquier derribo. Permanecerá en este emplazamiento durante muchos años más», aseguró.
La jornada festiva dio comienzo a las nueve de la mañana con un txupinazo y la tradicional misa en la capilla. La Sociedad Coral de Bilbao fue la encargada de cantar el himno de San Mamés, que precedió al siempre esperado momento del aperitivo en los jardines de la residencia. Ya por la tarde, la nota musical corrió a cargo de la fanfarria Adiskideak, que hizo bailar a todos los asistentes a la celebración.
60 aniversario
Los actos de la festividad de San Mamés estuvieron marcados por la conmemoración del 60 aniversario de la llegada de la reliquia del santo a la residencia. Desde que en 1946 se le hiciera entrega a la Diputación de Vizcaya de un trozo del cráneo del patrono, la capilla de la Casa de la Misericordia guarda el relicario con los restos del santo.
La Institución ha prestado diversos servicios sociales a la ciudad desde su fundación en 1774 y, en la actualidad, centra su labor en la atención a los mayores con menos recursos económicos