Lleva poco más de un año en el puesto y ya le ha tocado vivir la fuga de varias compañías. Ricardo Barainka, diputado de Promoción Económica de Vizcaya, apuesta por adoptar medidas para impedir deslocalizaciones. En ese contexto, señala que las instituciones vascas entrarán en el capital de las «buenas empresas» para «amarrarlas y evitar su marcha». El responsable de EA sostiene que los nuevos dueños de La Naval - el grupo CNN- «garantizan su futuro a medio plazo».
- Vizcaya acaba de sufrir un complejo proceso de fugas empresariales, como las protagonizadas por Springs, Virtisú o Fertiberia. Usted ha vaticinado un goteo de huidas en el futuro. ¿Se ha iniciado ya? ¿Hay que prepararse para que las deslocalizaciones se conviertan en algo general?
- Lo lógico es esa tendencia. Con todo, aquí ha habido pocas deslocalizaciones; sobre todo, si las comparamos con las registradas en otras zonas, como Cataluña.
-¿Pero espera más fugas?
- Lógicamente habrá goteos.
- ¿El hecho de que en Vizcaya cada vez queden menos centros de decisión contribuye a esa dinámica?
- Es evidente. El goteo de empresas será mayor en tanto en cuanto el poder de decisión de las empresas esté cada vez más fuera de aquí. Si quien decide esta fuera, también puede decidir con toda tranquilidad que cierra o traslada cualquier instalación a otro lugar.
- Usted ha defendido la puesta en marcha de trabas para dificultar las fugas de empresas. ¿Qué medidas concretas habría que desarrollar?
- En el Plan de Competitividad elaborado por el Gobierno vasco colaboramos las tres diputaciones para crear un fondo económico importante. Se pretende entrar en el capital de empresas y garantizar que su poder de decisión se mantenga aquí para alejar el peligro de deslocalizaciones. Se trata de tener más amarradas a las buenas empresas para evitar que venga algún grupo de fuera y las compre, ya que, a la larga, eso podría suponer su marcha.
- Pero, al margen de esa labor de apoyo, ¿plantean alguna otra medida de presión para evitar las deslocalizaciones?
- Creo que hay dos medidas claras. De un lado, garantizar que, si se dan ayudas económicas, la empresa y el empleo se mantengan durante un tiempo pactado. De otro, lograr que, cuando una empresa se vaya, los terrenos reviertan a las instituciones si han sido cedidos o vendidos previamente. Hay que evitar que la gente juegue con los terrenos porque se puede fomentar la especulación urbanística.
- No obstante, si se ponen muchas trabas también se puede impedir la llegada de nuevas inversiones. En ese sentido, se van empresas, pero no se crean nuevas.
- No creo que se creen menos empresas. Lo que pasa es que las que se crean son mucho más pequeñas que las existían y se dedican a actividades más tecnológicas.
El futuro de La Naval
- Parece que la privatización de La Naval ha llegado a su final, a pesar de las discrepancias existentes entre la Sepi y los sindicatos. ¿Cree que la opción elegida, el grupo CNN, garantiza el futuro del astillero?
- Es un buen grupo. Es serio y tiene una gran experiencia. Además, en este momento el sector naval a nivel mundial tiene una demanda extraordinaria, y La Naval tiene experiencia y tecnología mas que suficiente. En suma, todo apunta a que ese astillero tiene capacidad para seguir adelante mientras halla demanda. Creo que el futuro a medio plazo está garantizado.
- Con todo, ¿cree que la Sepi ha hecho bien las cosas en el proceso de privatización?
- Ha cambiado sus planteamientos iniciales porque las circunstancias mandan. Hay lo que hay . Se ha tenido que acomodar a ello. La Sepi tiene muchas cosas entre manos. La privatización del sector naval es una más y no sé si la presta la atención adecuada.
- Otra de las grandes empresas vizcaínas, Babcock, aún vive una situación de gran incertidumbre. El año pasado usted aseguró que había movimientos para que un grupo de empresarios vascos entrara en su capital. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué no se materializó esa opción?
- El tamaño de la empresa que estaba dispuesta a entrar era pequeño y eso le generó un cierto vértigo y miedo. Fue una cuestión de tamaño, pero es cierto que habían pensado seriamente en tratar de hacerse con la compañía.
-¿Mantiene que sería necesario arrebatar la propiedad a los actuales dueños de Babcock, la multinacional Austrian Energy?
- Viendo la experiencia y su forma de actuación, desde luego no parecen los más recomendables. El problema es que igual no hay nadie mejor.
-¿Cómo ve el futuro de esa compañía?
- Parece que actualmente está más tranquila porque tiene más carga de trabajo, pero los gestores siguen siendo los mismos y para mí no son los más indicados. El tiempo pone a cada uno en el sitio en el que debe estar y poco a poco se ha visto que éstos son más especuladores que empresarios.
Apuesta energética
- Parece que empieza a tomar cuerpo el desarrollo de un nuevo Plan de Revitalización para la Margen Izquierda. Frente al fiasco del último intento, ¿confía en que en esta ocasión se puedan obtener resultados reales?
- Se tiene una deuda histórica con esa comarca porque ha sido el centro industrial de Vizcaya y hay que devolverle algo. En esa línea, creo que hay un sector por el que se debe apostar con fuerza en esa zona, que es el de la energía. Se habla de la posibilidad de traer a Bilbao la sede de la Comisión Nacional de la Energía y ello quiere decir que Vizcaya tiene peso en el campo energético a nivel estatal. Aquí están Iberdrola, Naturgas, Petronor, Bahía de Bizkaia y Bizkaia Energía. Además, en el sector auxiliar de equipos eléctricos tenemos muchas buenas empresas. Por tanto, Vizcaya tiene que apostar para convertirse en un foco energético representativo a nivel estatal e internacional.
- ¿De qué manera?
- Creo que hay que prestar atención al campo energético y dedicarle los medios suficientes para potenciarlo, tanto a las empresas propiamente energéticas como a la industria auxiliar y al campo de la investigación y la innovación. En suma, se trata de convertir a la Margen Izquierda en referente internacional en el campo energético. Estamos bien situados en ese campo. Hay que pelearlo
- ¿Para ese proyecto cuenta con el apoyo de otras instituciones como el Gobierno vasco o el central?
- Estoy empezando a hablar sobre el asunto.