La línea de alta tensión entre Cantabria y Vizcaya ya tiene todos los beneplácitos del Gobierno central. A falta del proyecto definitivo, el Ministerio de Industria ha otorgado a Red Eléctrica de España la autorización para construir el tendido. Con 75 kilómetros de longitud, la nueva infraestructura enlazará sendas subestaciones eléctricas construidas en Güeñes y la localidad cántabra de Penagos. La línea tendrá 400 kilovatios de potencia y doble circuito. En base a las previsiones de la compañía responsable del proyecto, las obras podrían comenzar «a final de año».
La mayor parte del tendido discurrirá por territorio cántabro. En Vizcaya, la instalación entrará por Muskiz y atravesará parajes montañosos de los municipios de Sopuerta, Trucíos, Galdames y Güeñes. Algunos Ayuntamientos, colectivos vecinales y ecologistas han mostrado su disconformidad con la línea eléctrica, que penetrará por zonas boscosas. Sus alegaciones han sido rechazadas por la Administración central. El Ejecutivo determinó hace varios meses que la infraestructura aérea es de utilidad pública.
Para el Ministerio de Industria, la finalidad de la instalación es «reforzar y mejorar la seguridad y calidad del suministro de energía eléctrica» en Euskadi y Cantabria. También servirá para ampliar las vías de incorporación a la red de transporte de la energía generada en los nuevos centros previstos en Vizcaya. Con ello, se evitarán restricciones estructurales que impidan la libre concurrencia.
A pesar de todo, el Ministerio ha puesto ciertas condiciones para el trazado del tendido. «Habrá de adaptarse la instalación eléctrica al planeamiento urbanístico que resulte de aplicación», recoge la resolución de la dirección general de Política Energética y Minas. En este sentido, también se tendrán en cuenta las afecciones al medio ambiente, aunque no aclara si se asumirá la petición del Ayuntamiento de Castro Urdiales. «La alternativa definitiva atraviesa manchas forestales autóctonas del término municipal, áreas de interés arqueológico, dos espacios naturales y una ruta migratoria», protestó el Consistorio en forma de alegaciones.
Con fibra óptica
La construcción del dispositivo eléctrico obligará a Red Eléctrica de España a desembolsar 20,5 millones de euros. Al presupuesto de los trabajos se le unirá el coste de la expropiación temporal de los terrenos. Según aparece en el proyecto, «los conductores serán de aluminio y acero». Todos ellos contarán con aisladores de vidrio. No sólo se levantará una línea aérea. Por tierra y dentro de la nueva conducción, habrá dos cables de fibra óptica, con 15 milímetros de diámetro.