Según el diccionario «abreviado y revuelto» de la Aste Nagusia, pregonero es la «persona encargada de leer el pregón de las fiestas, animando a acudir a ellas». Una explicación muy sencilla para definir uno de los cargos con más solera de la Semana Grande bilbaína. Aunque no siempre fue así. La figura del pregonero tal y como se conoce hoy en día nació en 1981. «Los dos primeros años era la comisión de fiestas la que escribía los pregones, que luego leían los representantes -euskera y castellano- de dos comparsas elegidas por sorteo», explica Marino Montero, uno de los 17 miembros de esa primera comisión.
En 1980 y a raíz del conflicto suscitado por el equipo municipal en contra del modelo de fiesta que suponía la nueva Aste Nagusia, el por entonces alcalde, Jon Castañares, «se autoerigió en pregonero y txupinera de unas fiestas que en realidad se bautizaron con el nombre de 'Bilboko Jaiak'» y cuyo txupin se lanzó desde el balcón del Ayuntamiento. «Estaba tan nervioso por aquello del miedo escénico que en lugar de felicitar las fiestas a bilbaínos y visitantes, les deseó felices Pascuas», recuerda Montero.
Desde entonces, han sido muchos los cambios experimentados por la figura del pregonero. Desde la indumentaria hasta el tono de los discursos o el lugar desde donde que se lee el discurso. EL CORREO repasa la historia de los pregoneros de la Aste Nagusia a través de sus protagonistas.
1981
Juan Retana (escritor)
«Érase una vez una villa muy bonita y muy sucia...»
Fue el primero y uno de los más polémicos pregones de la Aste Nagusia. Las comparsas eligieron al escritor navarro Juan Retana, ganador del primer concurso de cuentos 'Villa de Bilbao', en desagravio por la «desafortunada» decisión del entonces alcalde, Jon Castañares, de quemar todos los ejemplares de su libro al considerarlo «blasfemo».
Las fiestas de 1981 «ya venían enfangadas -según palabras del propio Retana- por una doble controversia». Por un lado, la polémica quema de libros y, por otro, la «trifulca» que enfrentaba desde hacía tiempo al alcalde y las comparsas por el formato de las fiestas y que pareció arreglarse ese año con «un acuerdo salomónico» por el que las cuadrillas se reservaban el derecho de elegir a los pregoneros. Como no tenían la obligación de hacer público el nombre, las comparsas decidieron guardar el secreto hasta el último minuto. Tanto es así, que ni el propio Juan Retana sabía que iba a pasar a la Historia como el primer pregonero de la Aste Nagusia.
El escritor navarro había acudido a la balconada del edificio de Caja Laboral -lugar desde donde se leyó el pregón ese año-, como «un invitado más» de las comparsas. «No tenía ni idea de lo que iba a pasar. Apenas faltaba una hora para la lectura del pregón cuando me enteré de que me habían elegido a mí como pregonero en castellano. Así que tuve media hora para controlar el tembleque de las piernas -tenía 19 años- y preparar un borrador de pregón que, visto lo visto, tenía que abordar la quema de libros y el enfrentamiento entre el alcalde y las comparsas», recuerda el escritor navarro, 25 años después.
Dicho y hecho. Retana aprovechó la ocasión para devolverle la pelota a Castañares con un breve discurso en forma de cuento en el que mencionaba con mucha sorna a los «espíritus ñoños y sinsorgos del lugar». La primera frase ya dejaba entrever cómo iba a ser el tono del discurso inaugural: «Érase una vez una villa muy bonita y muy sucia que vivía triste y aburrida junto a un río de color caca...».
«De ese día tengo dos recuerdos radicalmente opuestos. La tensión vivida en la balconada de la Caja Laboral al encontrarme de bruces con Castañares y la inmersión en la fiesta por parte de las comparsas. Fue todo un evento», rememora el escritor navarro, afincado ahora en Barcelona.
1982
Comparsas Txomin Barullo y Atxurritarrok
«Gentes de Bilbao: sálvese el que pueda»
El pregón de 1982 fue escrito, sin embargo, por la propia Coordinadora de Comparsas y leído por un representante de Txomin Barullo (euskera) y otro de Atxurritarrok (castellano). Acompañados por la txupinera de Moskotarrak, Anabel Fernández, los comparseros animaron a «las gentes de Bilbao», hasta entonces «inmersas en el horrible pecado del ocio», a pedir «indulgencia a la diosa Maria Jaia».
1983
Iñigo Liceranzu (jugador del Athletic)
«Había tantas personas, que no se veía el asfalto»
El Athletic siempre ha estado muy presente en la Aste Nagusia, así que no es de extrañar que varios de sus jugadores y directivos hayan ejercido de pregoneros. El primero fue Íñigo Liceranzu. Los rojiblancos acababan de ganar la liga 1982/83 y el central vizcaíno no se lo pensó dos veces cuando le propusieron el cargo. «Fue una experiencia muy bonita. Cuando salí al balcón de la Laboral había tanta gente en la calle que no se veía el asfalto».
El ahora entrenador del Barakaldo mencionaba en su pregón a la emblemática ría que meses atrás había remontado junto a sus compañeros de equipo para celebrar su séptimo campeonato liguero. La misma que días después se desbordaría hasta provocar las mayores inundaciones de la historia de la ciudad. Aseguran las crónicas de la época que Liceranzu estaba convencido de que «había sido algo gafe», que se juró a sí mismo no hablar en público nunca más».
1984
Txema Noriega (jugador del Athletic)
«La elección fue muy polémica»
El Athletic volvió a protagonizar el pregón en 1984. Los rojiblancos se hicieron con una nueva liga y la coordinadora de comparsas nombró a Txema Noriega como pregonero. «Recuerdo que la elección fue muy polémica porque algunos comparseros preferían que fuesen los Bomberos de Barcelona en reconocimiento por el trabajo realizado el año anterior durante las inundaciones», explica el ex jugador y actual director de la escuela de Lezama. Pese a las discrepancias, Noriega recuerda el día del pregón con «mucha alegría». «Ha pasado tanto tiempo que no me acuerdo muy bien de lo que dije. Lo que sí es seguro es que agradecí el apoyo demostrado por la afición al equipo y animé a todo el mundo a disfrutar de las fiestas».
1985
Amalia Iglesias (poetisa)
Primera vez que una mujer lee el pregón
El pregón de 1985 fue «histórico». Era la primera vez que una mujer ejercía de pregonera. La poetisa Amalia Iglesias, ganadora del premio 'Adonais' de poesía de ese año, fue la encargada de dar la bienvenida a las fiestas. Desde entonces, sólo seis chicas se han enfundado el traje amarillo. La actriz Mariví Bilbao será la séptima.
1986
Natxo de Felipe (Oskorri)
Única persona que ha sido dos veces pregonero
Natxo de Felipe es la única persona que ha sido pregonero de la Aste Nagusia en dos ocasiones. La primera fue en 1986 y la segunda dos años después como integrante de la primera comisión de fiestas. Hombre «comprometido» con la Semana Grande de Bilbao desde sus inicios, el músico y fundador de Oskorri, no quiso limitar su presencia en las fiestas al acto del pregón. En su debut como pregonero, De Felipe se dejó ver «y mucho».
«Estábamos de gira por Alemania cuando me dijeron que iba a ser pregonero. Me hizo tanta ilusión que quise exprimir la experiencia al máximo. Asistí a todos los actos que pude». Vestido con un elegante y distinguido «kaiku príncipe de gales», Natxo entonó con mucha gracia el primer discurso con cantabiles de la historia de las fiestas.
1987
Fernando Egileor
El txupin regresa al teatro Arriaga
Fernando Egileor fue el encargado de leer el pregón en 1987. Y lo hizo desde la balconada central del Arriaga. El teatro bilbaíno volvía a ser la sede del txupin tras varios años en obras. En su discurso, Egileor recordó a todos «nuestros presos y refugiados» e invitó a «todos los bilbaínos y visitantes» a entrar de lleno en la Aste Nagusia: «Hincharos y arrejuntaros alegremente haciendo la fiesta entre vosotros».
1988
Primera comisión de fiestas
«A cuenta de la villa, chaqueta amarilla»
La Aste Nagusia de 1988 supuso un antes y un después en la historia de los pregoneros. Se cumplía el décimo aniversario de la Semana Grande y las comparsas propusieron a la primera comisión de fiestas como maestros de ceremonias. Sus 17 miembros revolucionaron el hasta entonces protocolario acto del pregón con importantes novedades que han llegado hasta nuestros días. La primera y más importante fue el uniforme, diseñado por Josepe Zuazo y confeccionado en la sastrería Ugarte. «El color elegido para la chaquetilla está inspirado en un adagio bilbaíno de origen popular que reza: 'a cuenta de la villa, chaqueta amarilla'», explica Marino Montero, uno de los 17 integrantes de la primera comisión. El traje se completa con un «bicornio negro empenachado y un gerriko blanco».
La comitiva también estableció todo un protocolo de apariciones del pregonero en diferentes actos de la Aste Nagusia, ya que hasta hasta entonces, «su cometido se limitaba a leer el pregón y después desaparecía de la fiesta», recuerda Montero. También fue la primera vez que se leyó el discurso en castellano, euskera y francés.
1989
'Boni' Fernández (txistulari)
«Donde hay un bilbaíno siempre hay buen humor»
El popular txistulari hizo honor a su profesión e interpretó unos compases de la 'Biribiketa Erromerioan' antes de pronunciar el tradicional 'Gora Aste Nagusia' con el que la mayoría de los pregoneros cierran su discurso. Eso sí, como buen aficionado a la pelota vasca, no dejó pasar la oportunidad de reivindicar la construcción de un frontón para poder «farolear ante nuestros hermanos alaveses, guipuzcoano, navarros, suletinos y labor- tanos».
1990
Jon Lopategi (bertsolari)
«Aproveché el traje para leer otro pregón en Anoeta»
Como no podía ser de otra forma y puesto que el encargado de leer el pregón ese año fue el ganador del 'Concurso de Bertsolaris', Jon Lopategi, el primer discurso de la década de los 90 fue en bertso. «Recuerdo que lo escribí en 'zortzikos'. La verdad es que fue un día muy bonito, pero muy ajetreado. Ese año hice doblete porque también me eligieron como pregonero de las fiestas de Baiona», explica el bertsolari. «Por cierto -continúa- aproveché el uniforme para leer otro pregón en Anoeta. Creo que era para la 'korrika'».
1991
Pello Zubiria (director del periódico 'Egunkaria')
«Un saludo en nombre de toda esa gente que trabaja en euskera»
El entonces director de 'Egunkaria', Pello Zubiria, entendió su nombramiento como «un reconocimiento a todos los medios de comunicación que trabajamos en lengua vasca». «Y con el saludo, la invitación de que os acerquéis a todo un mundo que vive en euskera», señaló.
1992
Marino Lejarreta (ciclista)
«Pensar que tengo que hablar ante tanta gente me da dolor de cabeza»
«No pienso decir más de cuatro cosas porque, aunque me dieran un guión, me liaría», confesaba Marino Lejarreta en una entrevista realizada días antes del pregón. Y eso hizo. El discurso del ciclista vizcaíno no abarcaba más de medio folio, aunque a él se le hizo una eternidad. «Que la alegría inunde las calles y plazas de Bilbao y que durante la Aste Nagusia exulten de gozo los corazones de bilbaínos y visitantes. Seamos hermanos y no enemigos», deseó Lejarreta.
1993
Alfonso Irigoyen (Euskaltzaindia)
Los silbidos impidieron leer el discurso en castellano
El inicio de las fiestas de 1993 se vio condicionado por la aparición de pintadas radicales en las calles del Casco Viejo y los incidentes registrados durante la lectura del pregón. El académico Alfonso Irigoyen tuvo que leer el discurso íntegramente en euskera porque los silbidos de un grupo de comparseros le impidieron continuar con la lectura en castellano.
1994
Ángel Iribar (ex portero del Athletic)
Leyó su discurso desde la balconada del Ayuntamiento
El Athletic volvió a estar presente en el pregón de la Aste Nagusia a través de la figura de José Ángel Iribar, portero del club rojiblanco durante dos décadas. Hombre serio y de pocas palabras, Iribar tuvo que hacer «de tripas corazón» para enfrentarse a las miles de personas que aguardaban su salida a la balconada del Ayuntamiento bilbaíno. «Hasta ahora nunca había podido disfrutar de las fiestas porque son en una semana muy próxima al comienzo de la liga», reconocía el portero en una entrevista concedida a este periódico al día siguiente del pregón. Doce años más tarde, Iribar repitió como pregonero de fiestas en los Sanfaustos de Basauri.
1995
Julián Fernández (ex concejal y presidente de la primera comisión)
«El más dicharachero pregonero que la villa ha tenido»
Dicen de Julián Fernández que es «el pregonero más dicharachero que la villa ha tenido». El ex concejal del Ayuntamiento de Bilbao y presidente de la comisión de fiestas desde junio de 1983 a mayo de 1991 lució orgulloso el uniforme amarillo que lo distinguía como pregonero de su «querida Aste Nagusia». A sus 58 años, Fernández dio la bienvenida a la Semana Grande con una gran sonrisa porque, como él mismo dijo, «todavía tengo mucha correa para ser jaranero».
1996
Alicia Carreño (judoka invidente)
«Me puse tan nerviosa que me trabé varias veces»
La judoka bermeana Alicia Carreño tiene un recuerdo «un poco malo» de su experiencia como pregonera. «No por la gente, que se portó genial conmigo, sino porque estaba tan nerviosa que me trabé varias veces». Alicia, deportista invidente, no quiso llevar escrito el texto y la memoria le jugó una mala pasada. «Me salió más o menos. Tenía 16 años y me temblaba todo. De todas formas, lo tengo grabado enterito en una cinta». Alicia se acordó en su pregón de todas las personas que, como ella, sufren algún tipo de discapacidad. «Tenemos el mismo derecho a disfrutar de las fiestas ¿no?»
1997
Unai Iturriaga (bertsolari)
El txupin pasó casi desapercibido
El himno compuesto por Kepa Junkera fue el preludio del pregón, escuchado en un respetuoso silencio sólo interrumpido por los aplausos. El bertsolari Unai Iturriaga pidió en euskera al símbolo de las fiestas que cuidase de los bilbaínos, abogó por una mayor presencia de la lengua vasca e hizo una referencia a las personas que no disfrutan de la Semana Grande «porque están en las cárceles». El txupin, lanzado desde el balcón de la sede de Euskaltzaindia, prácticamente desapercibido entre las ovaciones a Iturriaga y el descorche de botellas de cava.
1998
Jose Mª Arrate (presidente del Athletic)
«Tuve sustituto en varios actos»
Los compromisos del entonces presidente del Athletic, José María Arrate, le impidieron acudir a todos los actos en los que se requería su presencia como pregonero. «Creo que he sido de los pocos que han tenido sustituto. No podía llegar a todo», reconoce. Para Arrate fue toda una «sorpresa» y «un orgullo» que las comparsas le nombrasen pregonero de la Aste Nagusia, aunque lo que más le preocupaba en esos momentos era el partido de vuelta de la eliminatoria previa de la Liga de Campeones contra el Dínamo de Tiflis. Los rojiblancos habían perdido en la ida y había que remontar como fuese. Arrate aprovechó el pregón para arengar a la hinchada bilbaína. «Lo que hace falta es tener el ánimo dispuesto para poder darles la réplica aquí».
1999
Irkus Robles (artista)
Estuvo acompañado por una imagen a tamaño real de la txupinera
El arranque de la Aste Nagusia estuvo muy politizado. El artista Irkus Robles lanzó una proclama en favor del traslado de los presos de ETA a Euskadi durante su intervención oficial, mientras una imagen a tamaño real de la txupinera presa era enarbolada por miembros de la comitiva en la balconada de la sede de Euskaltzaindia. La suplente prendió la mecha y el cohete anunció el inicio de las fiestas.
2000
Loli Astoreka (actriz)
«El acto me superó en todo momento»
Loli Astoreka se las prometía muy felices días antes del inicio de las fiestas. «Voy a ser como Dios para poder estar en todas partes», insistía cada vez que algún periodista le preguntaba por la semana de autos. La actriz se lo pasó «fenomenal», pero reconoce que se «vio superada por las circunstancias en muchos momentos». «Es como una gran borrachera en la que te vas dejando llevar», resume.
Los pregoneros de la Aste Nagusia tienen «total libertad para decir lo que quieran», así que lo habitual es que cada uno lleve el discurso a su campo. En el 700 aniversario de la noble villa de Bilbao, la actriz de Bernagoitia no quiso olvidarse de los pueblos que rodean a la capital vizcaína y que, como dice la famosa bilbainada que ella misma entonó desde el balcón de Euskaltzaindia, 'le dan solera y ambiente'.
2001
Aitziber Irurtia (Gaztedi Dantza taldea)
«Me lo pasé como una enana, pero acabé muerta»
Después de varios años dando la bienvenida a las fiestas de Bilbao en la Plaza Nueva, el pregón regresó al teatro Arriga en 2001. Ese año, las comparsas quisieron hacer un regalo muy especial al grupo Gaztedi Dantza Taldea de Santutxu por su medio siglo de vida. «Cuando nos dijeron que íbamos a ser los pregoneros no nos lo podíamos creer. Los dantzaris estamos presentes en todas las fiestas populares, pero pocas veces se reconoce nuestro trabajo públicamente», explica Aitziber Irurtia, encargada de leer el discurso en representación de la agrupación. «Eso sí, una cosa te digo. Menos mal que todo eso me pilló con 23 años porque tengo que hacerlo ahora y no llego al final de las fiestas», bromea.
2002
Íñigo Varona (Bilbao Basket)
«Fue una de las semanas más felices de mi vida»
Mari Jaia celebró por todo lo alto el regreso del Bilbao Basket a la primera división del baloncesto. El pregonero de 2002 no pasó desapercibido para nadie. Sus dos metros de altura lo delataban. El jugador Íñigo Varona fue el encargado de leer el pregón en representación del equipo bilbaíno y lo hizo «con todas las ganas del mundo». «Recuerdo que me dio un subidón tremendo. Tenía ganas de saltar, reír, gritar. Además, localicé a mi cuadrilla entre el público cuando estaba leyendo el pregón... Fue brutal, impresionante». Casi tan brutal como los nueve días de fiesta que se metió entre pecho y espalda. «Acabé reventado. El último día dormí 16 horas seguidas».
2003
Beni Fernández (Arrantzales vizcaínos)
«Todavía se me pone la carne de gallina»
El chapapote del 'Prestige' fue el responsable de que Beni Fernández saliese al balcón del teatro Arriaga vestido de amarillo y negro. «Lo último que yo me podía imaginar es que algún día fuese pregonero de las fiestas de Bilbao, pero surgió y lo cierto es que todavía se me pone la carne de gallina al recordarlo. Me sentí muy arropado por todo el mundo». El txupin de ese año resultó un poco accidentado, ya que explotó en la propia balconada del teatro Arriaga, «pero no pasó nada», recuerda el arrantzale.
2004
Julio Ibarra (presentador de ETB)
«El tranvía embistió mi coche 15 minutos antes del pregón»
«Lo que me pasa a mí no le pasa a nadie». Julio Ibarra vio cómo el tranvía se estampaba contra su coche quince minutos antes de leer el pregón. «Lo peor no fue eso -recuerda el director de comunicación de Metro Bilbao-. Lo más grave es que llevaba el traje en el maletero y creí que no iba a poder sacarlo de allí». Pero pudo. Ibarra, por aquel entonces presentador del 'Teleberri', leyó el pregón como si se tratase de un informativo.
2005
Juanjo San Sebastián (montañero)
«Recorté el texto sobre la marcha porque se hacía muy largo»
El montañero Juanjo San Sebastián reconoce que este año tendrá «envidia sana» de la actriz Mariví Bilbao. «Yo tuve la suerte de leer el pregón el año pasado y me pareció una experiencia muy emocionante. Además, conecté enseguida con la txupinera y los pasamos genial todas las fiestas». Eso sí, Juanjo recomienda a los futuros pregoneros que «no se enrrollen mucho con el discurso porque se hace eterno. Yo tuve que cortar varios párrafos sobre la marcha porque se me estaba haciendo largo hasta a mí». Otra recomendación: «Los huevos son para hacer tortillas. Para el txupin es mucho mejor el agua de Bilbao».
2006
Mariví Bilbao (actriz)
«No he escrito nada. Diré lo que me salga en ese momento»
El de Mariví Bilbao será un pregón tan espontáneo como la propia actriz. «Sé de lo que quiero hablar, pero no pienso llevar nada escrito. Diré lo que me salga en ese momento». Y seguro que acierta. Mariví ha sido elegida pregonera por votación popular y está «como loca de contenta». «El hecho de que me haya elegido la gente del pueblo me hace sentir muy orgullosa y feliz... La verdad es que me cago del gusto», espeta.
«Entusiasmada» con la txupinera que le ha tocado en suerte - «vamos a pedir que nos pongan dos machacas en el balcón del Arriaga para que nos cuiden bien a las dos»-, a la actriz bilbaína le preocupa mucho el tema de la lluvia de huevos. «¿Coño! que no me lancen nada que me acabo de operar de cataratas y estoy mayor para estas historias», suplica, cigarrillo en mano.
Mariví Bilbao será la séptima mujer que vista el uniforme de pregonera. Y lo hará «encantada», aunque reconoce que «el trajecito de las narices» no le gusta nada. Más bie, le «espanta». «Es feo, incómodo y da mucho calor. Si las fiestas de Bilbao son siempre en agosto, ¿a qué viene que nos forren de ropa como si estuviésemos en pleno diciembre?», se pregunta. No importa. Esta tarde saldrá al balcón del teatro Arriaga «vestida de amarillo canario y negro» dispuesta «a darlo todo».