El Correo Digital
Sábado, 19 de agosto de 2006
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VIZCAYA
JOÃO MOURA HIJO, REJONEADOR
«Me salieron los dientes encima de un caballo»
El hijo del maestro Moura debuta hoy en Vista Alegre: «Todo está listo para triunfar», afirma
«Me salieron los dientes encima de  un caballo»
TROFEO. Moura muestra la oreja que cortó en junio en Las Ventas. / EFE
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TAUROTEST
¿Una superstición? No dejar nunca el sombrero encima de la cama.

¿Una suerte del toreo a caballo que nunca ha interpretado? La que queda por crear.

¿Color de casaca preferido? Verde.

¿Una década del toreo a caballo? Los 70, cuando mi padre comenzó a torear.

¿El último revolucionario del toreo a caballo? Pablo Hermoso de Mendoza.

¿A qué tiene miedo? A no cumplir las expectativas del público.

¿El peor momento de un día de corrida? Cuando estoy esperando a iniciar el paseíllo.

¿Qué come en un día de toros? Depende de lo grande que sea el toro. En serio, no es normal comer mucho.

¿Por qué matar a los toros? Me encanta que los toros sean indultados.

¿Una crónica que enmarcó? Las mejores todavía están por llegar.

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Los rejoneadores suelen ser hombres de pocas palabras, y João Moura hijo no supone una excepción. A esa reserva se añade, además, la barrera lingüística -su lengua materna es el portugués- y su carácter tímido y retraído. El hijo del maestro Moura mide cada frase, las administra con cuentagotas y, pese a su juventud, sorprende por su sentido común. Máximo exponente de una nueva generación de toreros a caballo, Moura debuta esta tarde en Vista Alegre. Seguro que sorprende.

-¿No le quedó más remedio que ser rejoneador?

-La verdad es que empecé a montar muy joven, me salieron los dientes encima de un caballo. Con cuatro años ya montaba con seguridad y a los siete debuté con público en Monforte. No sé si me quedó otra opción que la de ser rejoneador. En cierto momento me planteé estudiar veterinaria, pero los libros no estaban hechos para mí.

-Su padre, el maestro João Moura, debutó con once años. Usted, con siete. ¿Piensa superarle en todo?

-Él también empezó siendo un niño. Por ahora, lo único que me preocupa es dar el máximo de mis posibilidades. Estoy contento, tomé la alternativa en mayo de 2005 y ya he triunfado en plazas de primera categoría: Madrid, Sevilla, Barcelona, San Sebastián...

-¿Se está cargando de demasiada responsabilidad?

-Siento la responsabilidad, pero me siento orgulloso de lo que estoy consiguiendo. Voy a plazas muy importantes, donde no es fácil triunfar, pero, si quiero ser figura del rejoneo, éste debe de ser el camino.

-¿No se estará precipitando?

-Pese a mi edad, me siento preparado. Además, mi padre me ha ayudado a tener una gran cuadra. Formamos un gran equipo. Domar a los caballos es muy difícil, exige un trabajo continuo y diario, y nos ayudamos mutuamente. La verdad es que todo está listo para triunfar.

-¿Cuántos caballos ha tomado prestados a su padre?

--Casi todos, ja, ja... Para empezar, la gran estrella de su cuadra, 'Belmonte'. Me lo ha dado todo.

-Hábleme de su cuadra.

-Tengo seis o siete caballos realmente buenos. De salida está 'Flamenco', que me da mucha seguridad por su flexibilidad y capacidad para frenar a los toros. Para banderillas tengo a 'Belmonte', la estrella de mi cuadra, ¿la joya de la corona! También destacan 'Horizonte', un bayo que borda los quiebros; 'Salteador', un tordo muy joven de raza lusitana que destaca por su gran expresividad, y 'Capuchino', un caballo negro poderoso.

-¿Los caballos de raza lusitana están especialmente dotados para torear?

-Creo que sí, aunque, para mi gusto, el caballo bueno de verdad es el luso-árabe. 'Belmonte' es luso-árabe y es fuerte, seguro y torero, se gusta en el ruedo. Lo bueno de los caballos lusitanos es su temple, la calma frente al toro, además de ser animales vistosos.

Un competidor

-¿Es más fácil para los rejoneadores de dinastía progresar en el toreo?

-Un poco de todo. Nos abren las plazas importantes con mayor facilidad, pero, para otras cosas, lo tenemos más difícil, ya que a Leonardo Hernández hijo y a mí el público nos exige mucho más. La sombra de nuestros padres siempre planea sobre nuestras cabezas.

-¿Le molesta que le comparen permanentemente con su padre?

-Para nada, mi padre es uno de los grandes y me siento muy orgulloso de que me comparen con él.

-¿Él es muy exigente con usted?

-Sí, sí. ¿Mucho! No me perdona una.

-Cuándo comparte cartel con su padre, ¿lo siente como un competidor?

-Dentro de la plaza... lo es.

-¿Es consciente de lo difícil que resulta llegar a ser figura?

-Lo soy. Es mucho más difícil aún de lo que te imaginas. No es fruto de tres años de trabajo, ¿hay que sacrificar una vida! Poco a poco, sin prisas, acumulando experiencia, sin bajar la guardia, muy pendiente de la cuadra, sin desaprovechar ni una oportunidad. Es importante mantener el ambiente entre la afición, que te tengan en la cabeza.

-¿En qué se distingue el rejoneador portugués de los españoles?

--¿A la hora de matar, ja, ja...! No sé por qué, pero los portugueses siempre lo tenemos más difícil a la hora de empuñar el rejón de muerte. ¿Mira a mi padre! A mí de vez en cuando me pasa lo mismo, pincho, aunque pienso que es un problema que solucionaré con la experiencia.

-¿Será posible que se vuelvan a matar los toros en Portugal?

-No creo. No matar es una costumbre que ya está arraigada y será muy difícil cambiarla.

-En vez de vestir a la federica (un traje de época), ¿le gustaría ir como los rejoneadores españoles, de corto?

-La verdad es que sí. Vestir a la federica es muy incómodo, pero también hermoso. Yo soy portugués, estoy orgulloso de ello y debo ser fiel a nuestra costumbre. Pero, desde luego, vestido de corto estás más cómodo, aunque no sea tan bonito.

-¿Qué supone para usted debutar en Vista Alegre junto a su padre y Hermoso de Mendoza?

-Me hace mucha ilusión y, al mismo tiempo, me infunde un gran respeto. Mira cómo andan los dos. Son las dos máximas figuras del toreo a caballo y arrasan en todas las plazas todos los días. Mi padre me ha contado muchas cosas de Bilbao: él ha triunfado muchas veces aquí y sé que el público es muy exigente, pero, cuando haces las cosas bien, debe de ser un público muy bueno. ¿Esta noche te lo digo!

-¿Sabe que la arena de Vista Alegre es oscura?

-No me asusta. Tampoco creo que afecte a mis caballos. Ya he toreado en cosos con el piso negro. Aunque sí es verdad que da más miedo, más respeto que el albero. ¿Eso me motiva aún más!



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