Ni lluvia ni harina. Todas las previsiones fallaron ayer en el txupinazo más multitudinario y limpio que se recuerda. El agua respetó la salida de Marijaia al balcón del Arriaga, para descargar poco después. Mientras, los comparseros fueron fieles a su palabra y requisaron todo aquello que pudiese ensuciar un ambiente sediento de fiesta, en el que la música, la bebida y la juerga se erigieron como protagonistas del jolgorio. El estallido del cohete fue la señal definitiva.
Si en el balcón la pregonera se mostró fiel a su estilo: «Pasarlo de puta madre», gritó Mariví Bilbao Goyoaga flanqueada por la txupinera y el concejal de Cultura; en el interior del teatro, un barullo de políticos y periodistas se afanaban en buscar su vaso. La txupinera, Marta Gerrikabeitia, también quiso refrescarse después del «despilfarro de emociones» vivido en la balconada, con la ciudad entregada a sus pies. Mariví en cambio, exhausta tras el improvisado pregón, apuraba un cigarrillo tras otro, igual que en su personaje televisivo. Aún quedan nueve días de fiesta para disfrutar de su humor.
COMPARSEROS
Jon (Tintigorri)
«Ya era hora»
Los comparseros se propusieron un txupinazo limpio y lo consiguieron con creces. El cacao, la harina y los huevos brillaron por su ausencia. El único elemento extraño invitado a la Aste nagusia era el 'agua de Bilbao'. Ataviados cada cual con el uniforme de su grupo y cantando la canción de Marijaia, las comparsas entraron juntas a la plaza minutos antes de las siete de la tarde. Todos se unieron en un objetivo común: prohibir la entrada de harina y huevos a la plaza del Arriaga. Jon, de Tintigorri, se felicitaba por el éxito. «Ya era hora de que Bilbao tuviese un arranque de fiestas sin tanta suciedad. ¿Era asqueroso!». En un lateral del teatro, la Policía custodiaba un enorme montón de harina requisada y un contenedor desbordado. Misión cumplida.
'HARINEROS' FRUSTRADOS
Laura, Jesús y Unai
«¿Qué es esto?»
Sin embargo, una minoría insignificante no estaba de acuerdo con empezar la Aste Nagusia sin mancharse, «como era la tradición en Bilbao», aseguraba Laura. «Siempre se ha hecho. ¿Por qué no este año? ¿Qué es esto?». Pero este no era el sentir general de los asistentes al txupinazo. «¿Qué tipo de comienzo de Aste Nagusia es este?». Los jóvenes Jesús y Unai tampoco concebían un txupinazo sin manchas y no entendían por qué no se podía tirar huevos o desparramar harina y sí 'agua de Bilbao': «¿Eso no ensucia, o qué?». A pesar de sus 'malas intenciones', se fueron a casa limpios. La harina la pudieron recoger al finalizar el pregón.
TURISTAS
Portugal, Gran Bretaña y Francia
«Es increíble»
Nicolau y Ariete observaban desde una distancia prudente el jolgorio de la plaza del Arriaga, «lo justo para no mancharnos». Venían desde Lisboa para pasar sus vacaciones en la Aste Nagusia. «Conocíamos la fiesta, en Portugal es bastante famosa, pero no podíamos imaginar un comienzo como éste, es increíble». Más experto era Tato, un joven francés «enamorado de Bilbao». Cada año, aprovecha estas fechas para visitar a sus amigos vizcaínos, «esta es la décima vez que vengo a la Semana Grande, aunque nunca había visto el txupinazo». Más ensimismado se mostraba Paul, un londinense que no paraba de grabar todo con su cámara de vídeo. «Me encanta, y me han dicho que por la noche es mejor.».
LOS MÁS PEQUEÑOS
Ugaitz, Lander y Asier
«Hoy es su cumple»
¿Qué mejor día puede tener un bilbaíno para celebrar su cumpleaños que el de ayer? Era el caso de Ugaitz, que cumplía dos años. Dar una vuelta por el Arriaga era uno de los regalos, «y mucho mejor aún sin harina ni porquerías», aseguraba Ainara, su madre. Otro que vivía emociones fuertes era Lander. Con apenas año y medio, estaba de estreno. «Son sus primeras fiestas y queremos enseñarle muchas cosas», explicaban orgullosos sus padres, Iván e Inés. Los había también como Asier, que a pesar de gozar de una vista privilegiada encima de los hombros de su abuelo no se mostraba demasiado entusiasmado. «Está como loco por ir a las barracas».