Los transportistas aseguran que la mayoría de los accidentes que se producen en la entrada al Puerto de Santurtzi desde la autopista A-8 tienen su origen en una curva mal peraltada. El secretario técnico del Sindicato de Transportes de Vizcaya (Sintrabi), Daniel González, subraya que han reclamado en numerosas ocasiones a la Diputación que reforme el acceso para disminuir su alta siniestralidad, que en la última semana se ha agudizado con el vuelco de dos camiones. La institución foral, sin embargo, sostiene que el tramo está en buenas condiciones y «perfectamente» señalizado. Por ello, achaca al exceso de velocidad la mayor parte de los accidentes.
«Los responsables forales saben de sobra que es un tramo peligroso porque ellos mismos pusieron una señal que prohíbe circular a más de 30 kilómetros por hora, un caso excepcional en este tipo de viales en Vizcaya», recrimina el secretario técnico de Sintrabi. En su opinión, el problema es que la pronunciada curva a la derecha en la que se producen los siniestros «provoca que la carga de los camiones se mueva hasta volcarlos». El responsable sindical puntualiza que a esta deficiencia «se suman otros factores como que el giro llega tras salir de un túnel con una pendiente del 6% y dos señales seguidas que a un transportista que maneja 40 toneladas de peso le exigen reducir la velocidad en 50 kilómetros por hora en apenas 400 metros».
La misma opinión comparte José Luis Alzaga, consejero de la empresa Cecotrans Biz, quien reconoce que la mayoría de sus conductores no sufren grandes percances en ese punto «porque extreman las precauciones, no porque el tramo esté en condiciones». «A los que no trabajan habitualmente en el Puerto de Bilbao la dichosa curva les pilla por sorpresa», se lamenta. El acceso, con más de 2,5 kilómetros de longitud, permite circular a 100 kilómetros por hora, aunque ya antes de entrar al primero de los dos túneles de Mamariga se alerta de que no se deben superar los 80.
15.000 vehículos al día
La Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) entiende que la velocidad es otro factor que convierte en punto negro un vial con una densidad de tráfico superior a los 15.000 vehículos diarios. «Ese tramo nos da mucha guerra porque permite correr, pero luego obliga a frenar en muy poca distancia y, como la pendiente es tan empinada, a muchos no les da tiempo», señala uno de los voluntarios del organismo. Además, en muchos servicios de emergencia han comprobado que la calzada estaba manchada de aceite, «lo que complica todavía más la conducción».
«No es nuestra competencia y desconocemos la solución técnica, pero lo que está claro es que para evitar cualquier riesgo para vecinos y transportistas esa carretera debe estar a la altura de las necesidades del Puerto», proclama el concejal de Obras y Servicios del Ayuntamiento de Santurtzi, Luis Ángel Urdiales. El edil subraya que, al margen de daños personales, cada siniestro en el acceso a la terminal portuaria sume al municipio en el caos circulatorio.
Ante esta situación, tanto transportistas como responsables municipales exigen a la Diputación que adopte las medidas correctoras necesarias «para frenar esta sangría que ya ha costado varias vidas».