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Domingo, 20 de agosto de 2006
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VIZCAYA
CRÍTICA DE TEATRO
Un clásico musical
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DATOS
Título: 'Cabaret'.

Autores: John Kander, Fred Ebb, Joe Masteroff.

Adaptación y dramaturgia: Jaime Azpilicueta.

Intérpretes: Marta Ribera, Jesús Cabrero, Víctor Masán, Patricia Clark

Director orquesta: Alberto Favero.

Vestuario: Fabián Luca.

Coreografía: Susan Taylor

Dirección: Bt McNicholl.

Teatro Arriaga: 18-8-2006.

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La producción 'Cabaret' es ya un clásico, y cada uno guarda memoria de su versión más estimada, alguna también en castellano. La admirada película que hizo en 1972 Bob Fosse con Liza Minelli y Joel Grey añade poder evocador al recuerdo. Reponer una obra casi de repertorio, cuyas melodías son populares, que es la reproducción clonada de otra que se ha podido ver, retocar los elencos, la escena, tiene entre sus riesgos el de la comparación. 'Cabaret' es un espectáculo difícil, complejo en lo técnico, con música en directo, y cantado y bailado con tanto esfuerzo que prevé incluso sustituciones de un día para otro en algunos papeles. Todo esto para adelantar ya desde ahora que lo que se ve en Arriaga, entre tantas versiones posibles, es un hermoso trabajo que confirma un interesante momento del musical.

La obra trenza dos historias de amor truncadas por la política en los años en que Hitler atrapaba el poder, en un Berlín que los nazis veían como de un 'arte degenerado' que, sin embargo, ha sobrevivido a aquella barbarie y se tiene hoy por grande en música, pintura, literatura, filosofía Pero 'Cabaret' no refleja aquella tradición cultural truncada, ni siquiera la del cabaret político o el cultural (el kabarett), sino otra más frívola y hasta procaz, de evasión, ruptura de costumbres, prostitución, homosexualidad, la batalla de la supervivencia cotidiana..., que era incluso mejor que lo que se avecinaba.

Están muy bien los papeles fundamentales, Marta Ribera sobre todo, dentro de un reparto coral con altibajos, no muchos. En un escenario que debiera haberse agrandado en profundidad se aplauden los despliegues más brillantes y, claro está, a los protagonistas sentimentales y al maestro de ceremonias que se agigantaba como tipo en la película. Ante la inevitable adivinanza de quién sería hoy el nazi, quién la encarnación del mal y contra quién, hay más de un motivo de reflexión en este reestreno en Euskadi del conocido éxito norteamericano.



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