El Correo Digital
Miércoles, 23 de agosto de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
KARRA ELEJALDE, ACTOR Y DIRECTOR
«Ya está bien de hacer escarnio del 'freaky'»
El actor estrena 'Locos por el sexo', una comedia donde encarna a un demente obsesionado por la religión
«Ya está bien de hacer escarnio del 'freaky'»
OCUPADO. El actor vitoriano rodará en breve 'Los cronocrímenes', «un guionazo de Nacho Vigalondo». / BORJA AGUDO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Ocurrió en la civilizada Maastricht. El director de un psiquiátrico ensayó llevar a los enfermos a un puticlub cercano tras ponerse de acuerdo con la madame, antigua asistente social. La terapia fue un éxito -los internos redujeron su agresividad y ganaron autoestima-, pero las presiones de los sectores conservadores terminaron con la experiencia, no sin provocar un debate social en Holanda.

'Locos por el sexo' toma el suceso como arranque de una despendolada comedia donde brilla, una vez más, la arrebatadora vis cómica de Karra Elejalde (Vitoria, 1960). El actor encarna a un demente que se autodefine «primitivo cristiano» y vive obsesionado por sufrir estigmas. El filme de Javier Rebollo se estrena este viernes.

-Demostrado: el sexo es terapéutico.

-Sí. Y no tiene por qué ser sexo pagado. Las señoras prostitutas cumplen una función social. Esta sociedad genera sus propias enfermedades, pero también sus propios recursos para atender a la gente que no recibe cariño. Aquel psiquiatra holandés constató que los enfermos se aseaban y mejoraban su autoestima. Yo no soy psiquiatra, pero soy progresista, y pienso que probar no cuesta nada.

-Rebollo asegura que Osakidetza aplica esta innovadora terapia.

-¿Ah, sí? Me parece maravilloso. Es peligroso que se sepa, porque aquí, como en Holanda, también hay sectores conservadores cerriles que pondrían el grito en el cielo. Meapilas y santurrones de siempre, que sólo están para joder la vida a los demás. Si no eres gay, ¿que más te da que se casen? Si no fumas porros, ¿por qué te preocupa que los demás lo hagan?

-Locos y prostitutas, dos colectivos marginados.

-Resarcirlos de ese estigma está muy bien. Las profesionales del amor son básicas. En alguna ocasión yo he ido con estas señoritas, no lo voy a negar, pero siempre desde una perspectiva de no aprovecharme. He hablado mucho con ellas para documentarme. Buscan al príncipe en su carroza que les sacará de allí, mientras el hombre confía en encontrar una perlita en el basurero. Hay fantasías desde las dos vertientes.

-Manicomios y prostíbulos, lugares muy visitados de los que nadie habla.

-Exactamente. Nosotros los tratamos con cariño, en contexto de comedia pero con sentimiento. ¿Ya está bien de hacer escarnio público del típico 'freaky', cuando forma parte del lumpen más puteado! No puede ser que llevemos a los magacines de noche a 'carlosjesuses' a cambio de dinero para reírnos alevosamente de ellos.

-¿Se siente a gusto en la piel de lunáticos religiosos?

-No especialmente. Sólo he hecho dos, el de 'Año Mariano' y éste. Siempre me han llamado la atención los estados alterados de la conciencia, provocados por lo que sea. Mis monólogos teatrales tienen que ver con eso.

-Son personajes agradecidos, porque los locos dicen la verdad.

-No lo sé. Si tengo que interpretar a un asesino, hago el asesino que yo sería. Parece que tengo cierta facilidad para hacer chalados, el chalado que yo sería. O el que soy.

-¿Se ha psicoanalizado?

-Nunca. Pero me he tratado con un psiquiatra amigo. Y en ocasiones he recurrido a él. Me apasiona la psiquiatría, leo todos los libros de Carlos Castilla del Pino.

-A propósito de monólogos, ¿no está harto de tanto monólogo televisivo de humor blanco?

-Flaco favor nos han hecho La gente se ha acostumbrado a monologuitos de diez minutos en televisión, y se creen que en teatro es lo mismo. Algunos lo hacen muy bien: Eva Hache, El Gran Wyoming; otros no se sostendrían hora y media en un escenario. En la tele, los guiones nacen castrados, sin un taco.

-No le ha quedado muy buen recuerdo de su última película como director, 'Torapia'.

-Me sentí muy jodido, saboteado. No me apoyó la producción, la distribución ni el equipo de prensa. Sólo les interesaba conseguir la secuela de otras películas de éxito, no la que yo quería hacer. Tuvo una floja promoción y una distribución patética. Engañaron al público.

-¿Se le han quitado las ganas de volver a dirigir?

-Totalmente. Dirigir me lleva dos años, y cobro lo mismo que en una película como actor rodada en ocho semanas. No me sale a cuenta.

«Vivo de mi oficio»

-No le gusta explicar su trabajo como actor.

-Un pintor tiene la pulsión de pintar. Un músico no puede explicar su música, sólo ordena corcheas. Nuestra arma son las emociones falseadas, engañamos; la sangre en el cine es tomate. Al espectador sólo le debería interesar el resultado, no con quién estás casado.

-Pero usted necesita la popularidad para vivir

-¿No! Necesito prestigio y ser buen actor; aquí hay muchos actores malísimos y son muy populares. Tengo que ser bueno en mi trabajo, no popular. Si estás en todas las salsas te quemas como profesional. Yo vivo de mi oficio, no de mis promociones.

-¿El afán provocador se templa con los años?

-Si no provoco Tengo carácter, y si no me gusta una cosa lo digo. Y si hay poderes carcas voy a por ellos, aunque no tenga armas. Sólo tengo la posibilidad de subvertir a través del humor. No soy apolítico, y sé que hay una clientela que no me va a venir a ver.

-¿Está feliz en estos tiempos de tregua?

-Sí. Y esperanzado. Quisiera que la gente no pensara en el voto, que la paz no la consiga este o el otro, sino un país que ha decidido echar el todo. Las personas de a pie deberíamos forzar a los partidos para que sigan hasta el final. Los que pensaban que la paz se podía alcanzar sólo por la vía policial se equivocaban, han tenido cuarenta años y no lo han logrado. Unos tendrán que hacer el esfuerzo de pedir perdón y otros de perdonar. Y salir espontáneamente a la calle si las negociaciones se interrumpen, porque el pueblo no va a votar al que no quiera que salgan adelante. Si tenemos juicio, el futuro nos avoca a la paz.

o.belategui@diario-elcorreo.com



Vocento