Si hace una semana era complicado encontrar un restaurante abierto para salir a cenar, estos días la búsqueda es por una mesa libre. En el ecuador de la vorágine festiva, la mayoría de los restaurantes del centro de Bilbao han colgado el cartel de completo en el comedor. Encontrar un hueco para cenar el jueves, el viernes o el sábado, las noches de mayor afluencia de la Aste Nagusia, es casi imposible. «Estamos completos desde hace semanas», advierten los hosteleros.
Los clientes habituales «han hecho la reserva con mucha antelación» y la «mayor afluencia de turismo nacional y extranjero» ha acabado por agotar las reservas. «Este año se nota más movimiento. Hay gente que nos ha llamado el lunes para pedir mesa para el sábado y les tenemos que decir que no», se lamenta Óscar Vila, 'maitre' del Zortziko.
Entre los comensales, hay «muchos grupos que repiten año tras año» y gente nueva «atraída por el boca a boca», señala Fernando Canales, dueño del Etxanobe. En una de las «noches fuertes» puede llegar a dar hasta 140 cenas.
Entre semana, los restauradores también están notando una afluencia mayor que otros años por estas fechas. «Estamos trabajando muy bien. El primer sábado, que no suele ser un día con muchas reservas, nos hicieron correr un poquito», aseguran en el Serantes.
Aunque para estos días algunos restaurantes ofrecen menús especiales de Aste Nagusia, la mayoría mantiene la carta habitual, que incluye una completa oferta de carnes, pescados, mariscos, platos típicos y menús degustación. El precio también es variado. En los establecimientos del centro de Bilbao, en estas jornadas se puede cenar desde los 22 hasta los 90 euros.