Vienen de San Sebastián para irse mañana a Alicante. Con una experiencia de 126 años a sus espaldas y después de haber perdido la cuenta del número de premios conseguidos, la Pirotecnia Caballer es una de las más modernas y seguras del mundo. Su fundador creó el primer cañón pirotécnico de gran calibre y, de la mano de seis generaciones familiares, han evolucionado hasta ofrecer espectáculos multimedia o fuegos acuáticos. En Bilbao ya son un clásico. Vuelven con la ilusión de ganar su cuarto premio y «dejar a la gente contenta».
-Su tradición no les impide ser grandes innovadores. ¿Cuál es el secreto?
-Un producto de gran calidad y un departamento de I+D muy desarrollado. Combinamos las técnicas más avanzadas del mercado con el 'saber hacer' de una familia desde hace muchos años.
-¿Sabe a poco participar en la Aste Nagusia después de representar a España en concursos internacionales?
-No, para nada. Nos gusta nuestro trabajo y queremos hacerlo bien allí donde vamos. Da igual disparar en una ciudad o en un gran evento. Sólo cambian los medios, pero la calidad es la misma.
-No les ha ido mal aquí.
-Pues no. Hemos ganado dos veces el Premio Internacional Villa de Bilbao y en 2001 el Galardón Verde.
-¿Vienen a por el cuarto?
-Siendo modestos, venimos a hacer lo máximo y si podemos ganarlo, uno más para la empresa, pero ante todo buscamos el beneplácito del público. Si se queda contento, nos vamos satisfechos.
-Además de premios, ¿se han llevado buenos recuerdos?
-Sí. Además, la ciudad nos gusta porque es muy vistosa. Los fuegos se pueden ver desde prácticamente cualquier sitio.
-Adelántenos algo de lo que veremos esta noche.
-Hoy se disfrutará de una gran variedad de carcasas, olas de izquierda a derecha y efectos de oro. El castillo tiene más de 2.500 instrucciones de disparo.
-Parece que van a partir con la ventaja del buen tiempo.
-Sí, no creo que llueva y eso es importante, aunque lo fundamental es que corra un poco de aire para que no haya mucho humo.
-¿Su filosofía apuesta por el ruido?
-Depende del sitio donde vas. Los valencianos tenemos una cultura de ruido, pero procuramos mezclarlo con color. Adaptamos los fuegos a los gustos de las zonas donde vamos, según lo que nos dice la experiencia.
-¿Y qué le gusta a esta ciudad?
-Creo que un espectáculo completo.Y eso es lo que ofrecemos. Así atraemos a la gente desde el principio, luego el castillo va creciendo y terminamos con apoteosis. El final es de color y ruido. Nunca puede haber un hueco ni parón. La gente tiene que estar enganchada.
-Tienen hasta un club de fans. ¿Algún miembro bilbaíno?
-Muchos. Antes de venir, algunos fans nos han mandado mensajes apoyándonos. Esperamos no decepcionarles. Hicimos el club hace un año, cuando cumplimos 125. A través de él recibimos críticas, alabanzas, sabemos lo que gusta e informamos a la gente.