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Miércoles, 23 de agosto de 2006
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VIZCAYA
JEANETTE, Cantante
«No quiero envejecer»
Ídolo de los setenta, la cantante hispanoinglesa se pone en boca de nostálgicos y modernos con sus clásicos: 'Yo soy rebelde', 'Por qué te vas ', 'Frente a frente'...
«No quiero envejecer»
Encantada. «Mi marido me hace de todo en casa: me friega los platos, me hace la compra, la cena» . / el correo
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A casi nadie le suena el nombre de Jeanette Anne Dimech, que es el que figura en su carné. Pero ahí van sus credenciales: 'Yo soy rebelde', 'Por qué te vas' 'Frente a frente'... A sus 55 años, vive un gran momento. Actúa hoy en La Pérgola.

-'Yo soy rebelde', ¿Qué gran canción!

-Sí. Es fantástica. ¿Un himno de los setenta! Fue un bombazo.

-Tanto que la cantó hasta en japonés.

-Y en francés, italiano, inglés... Y eso que era un tema un poco diferente. Canta: 'Yo soy rebelde/porque el mundo me ha hecho así/porque nadie me ha tratado con amor/porque nadie me ha querido nunca oír'. ¿Huy, le voy a contar una cosa muy curiosa!

-Cuente.

-Estuve hace poco en Bucaramanga, una ciudad de Colombia. Tiene un viaducto adonde la gente suele subir para suicidarse.

-¿Y...?

-Hace un tiempo, una nenita de unos 14 años se tiró. ¿A que no sabe qué llevaba en un bolsillo?

-Usted dirá.

-¿La letra de 'Yo soy rebelde'!

-¿Vaya! ¿Qué triste!

-Cuando actué allí dediqué el tema a aquella nena. ¿Toda la ciudad conoce la historia por la prensa!

-¿Terrible!

-Es una letra un poquito protestona y emblema de las jovencitas rebeldes. Ha dejado huella en tantísimas partes del mundo.

-La dulzura de su voz contrastaba con la crudeza de sus letras.

-Sí, claro, algunas son muy raras.

-Casi de dar miedo.

-¿Miedo?

-Su primer éxito 'Cállate niña' es terrorífico.

-Vuelve a tararear: 'No llores más/tú sabes que mamá debió morir./ Ella desde el cielo te cuidará/ Cállate niña, no llores más'/.

-Fuerte.

-Me crié en Estados Unidos y allí es muy común la canción espiritual negra. Empecé a tocar la guitarra y, por casualidad, me salió... Muy triste. Trae muchos recuerdos a la gente a la que se le mueren sus seres queridos.

-Nos apesadumbra.

-¿No todas son así! Tengo preciosas de amor, como 'Toda la noche oliendo a ti', 'Cuando estoy con él', 'Comiénzame a vivir'...

-Eso suena mejor.

-¿Sí?

-Cantaba tan bajito y un tono que parecía de todo menos una rebelde.

-Sí. ¿Lo cree?

-Un pelín ñoña, como de no romper ni un plato.

-¿Ñoña yo? Pues anda que los rompo. Son canciones con las que no voy a ponerme a pegar saltitos. En el fondo, yo no soy así. Soy muy abierta, muy extrovertida, muy alegre... Quizá todo lo contrario de la imagen que doy.

-Y muy ambigua cantando con ese estilo de niña-mujer

-Sigo siendo igual. Con minifalda y zapato con calcetín. ¿No quiero envejecer!

«No me dejaban casar»

-Es una caja de sorpresa. Casi todos creen que es francesa.

-Pues sí. Pero...

-Es hija de la Gran Bretaña.

-Relativamente. Mi madre es de Tenerife y mi padre es del Congo, pero no es negro. Dio la casualidad que nació ahí porque mi abuelo era diplomático. Yo nací en Londres, pero a los dos años fui a vivir a California. De Inglaterra sólo tengo el pasaporte. Y conocí a mi marido en Barcelona. Lazslo. Cuando nos decidimos a casarnos...

-Era menor de edad y se fugó a Viena.

-Tenía 18 años recién cumplidos y no me dejaban casarme.

-¿Sus padres?

-La ley británica establecía la mayoría de edad con 21 años. Tenía el apoyo de mi madre, pero sin el permiso de mi padre, con el que no tenía contacto tras separarse de mamá, no me podía casar. El 1 de enero de 1970, mi querida reina cambió la ley y ya pude responder por mí misma.

-Vende tres millones de copias de 'Por qué te vas' y da otro pelotazo en 1980 con 'Frente a frente', pero entonces se esfuma. ¿Temía envejecer en público?

-¿Nooo! ¿Qué dice! En Francia triunfé y todavía voy a París mucho porque aunque cumples años, allí me quieren mucho. Le voy a ser muy sincera: no he vuelto a grabar un disco porque no tengo compañía discográfica.

-¿Prefiere vivir de la rentas?

-De los discos no se vive.

-¿Se tiró a la bartola?

-Los discos sólo dan un dinerín. ¿Un poquito! Dan dinero las galas, la televisión... En los 90 tuvimos un éxito bárbaro con los 'Míticos 70': Micky, Tony Ronald y Lorenzo Santamaría. Y ahí seguimos. Pero a América voy sola, porque dos de ellos no son nada conocidos.

-¿Por qué no tiene compañía?

-No se quieren arriesgar. Buscan caras nuevas. De mí exprimen las recopilaciones.

-Pues la reivindican modernos, nostálgicos, gays...

-En Almería, actuamos con la plaza de toros a tope y la entrada a 35 euros.

-¿La nostalgia embellece el pasado?

-Es bonito recordarla, pero tampoco hay que quedarse ahí. La gente quiere escuchar los éxitos de aquella época y los niños me aplauden.... Aunque... ¿no saben ni quién soy ni nada! Pero están ahí y lo pasan bien.

-¿Mantiene intacta esa voz de eterna adolescente!

-¿No la he perdido! Está igual. Con los años la domino mejor. Quizá por entrenamiento.

«MI marido es un flan»

-Y sigue con su imagen ingenua.

-Sí. Sé que doy esa imagen. Una cosa muy rara, ¿no?

-¿Vive instalada en la inocencia

-¿Yo? ¿Nooo! Se me pasó hace mucho tiempo. No parece que tenga más de 50 años. Me siento como cuando tenía 30, con una arruguita de más. Pero, ¿bah! No pasa nada.

-Cantaba: 'Hay personas que merecen el recuerdo y personas que merecen el olvido'. ¿Se incluye en las primeras'

-Hombre, claro. Llevo tantos años en esto. Fui ídolo de millones de 'calcetineras', 'cocacoleras', 'lolas' 'quinceañeras', 'chicas ye-yes'... ¿Y sabe qué?

-No.

-Todavía estoy ahí. Ya me gustaría ver dentro de 30 años quiénes de los que cantan ahora siguen. Se cuentan con los dedos de una mano. Víctor Manuel y Ana Belén... ¿Somos las dos únicas parejas que siguen casadas!

-¿Las parejas que trabajan juntas viven unidas?

-Sí. Tengo un marido que ni me lo merezco. Es un flan.

-¿Por blando?

-Es lo mejor que he pillado en la vida. Quizá me mima demasiado.

-¿No es como 'El muchacho de los ojos tristes' al que cantaba?

-No. ¿Qué va! Hemos nacido el uno para el otro. Me ayuda en casa sin que yo tenga que decirle nada. Yo nunca friego los platos. Lo hace todo él. Ni hago la compra...

-¿Qué hace?

-¿Yo no sé lo que valen los huevos! Él va a la compra, viene, me hace la cena; es feliz y... ¿yo encantada!



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