En 'Una noche con Gabino', la omnipresencia del actor y cantante madrileño es total. A lo largo de la hora y media que se estira la función, Gabino Diego se ríe y burla de sí mismo y «del personaje» que ha construido en su dilatada trayectoria profesional, que arrancó hace casi 25 años. El artista se muestra en el escenario como es: un tipo «patoso» y simpático que sabe caer muy bien al público.
«¿Cuál es el secreto por el que la gente se ríe nada más verle?», le preguntaron en la presentación de la obra que arrancó hace tres años de gira por España y que desde ayer permanece en el Palacio Euskalduna. Con una aparente ingenuidad, el inolvidable ayudante del policía 'Torrente' contestó: «Hay tantas cosas que no he tenido en la vida y a la vista está... ¿Que me encanta poseer este don!».
Si no fuera porque el personaje al que pones patas arriba es él, cualquiera diría que Gabino se soporta. Porque con ese aire entre despistado y «algo bobo», este apasionado por el jazz se burla de su fealdad, su torpeza, su dislexia y hasta de las críticas negativas que recibió en sus comienzos.
Deprimido por la crítica
Aunque reconoció que la función le sirve de terapia por «hacer gracia» con algo que en su momento le estrujó la tripas, el ganador al Goya al mejor actor de reparto por 'Ay, Carmela' confesó lo que la mayoría de artistas pasan por alto sin un excesivo convencimiento: «las críticas hacen daño. Yo he llegado a estar dos días comiéndome el coco por lo que escribieron de mí». Recordó, entre risas, las que le dedicó un crítico de Bilbao cuando representó en el Arriaga 'Golfus de Roma' junto a Javier Gurruchaga. «Gurruchaga canta, baila, crea personaje. Gabino Diego, no.»
En sus monólogos, el actor también canta e imita a Aznar, el Rey y Fernando Fernán Gómez.