El Correo Digital
Viernes, 25 de agosto de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
VIZCAYA
DE CUANDO EN CUANDO
San Mamés
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

OLMO Si traigo hoy hasta mi comentario el nombre de San Mamés es porque el pasado día 17 se celebró la onomástica del que da su nombre al estadio del Athletic; el popular San Mamés. Ese santo, que ha dado nombre al campo más famoso del fútbol español, era natural de Capadocia, una región de Asia Menor. Hijo de dos mártires (Santa Rufina y San Teodoro), murió el año 253 en la arena del anfiteatro romano de Cesárea, entre combates de fieras y a manos de un gladiador.

Quién le iba a decir al bueno de San Mamés que pasando los siglos su nombre estaría unido al de un campo de fútbol, pero no a un campo cualquiera, sino al más representativo y famoso del fútbol español, el único que por su historia futbolística mereció el título de 'La Catedral del fútbol'. El campo de un equipo cuyos jugadores se ganaron merecidamente otro título popular y honroso: los leones de San Mamés.

Este titulo lo conquistó el Athletic en aquellos tiempos en los que el valor básico y auténtico era el deporte futbolístico, cuando los equipos de fútbol eran sociedades deportivas que luchaban con armas iguales, con las armas del deporte. Entonces se puso de relieve el valor de los rojiblancos y entonces se ganaron merecidamente ese título de leones, que aún perdura, aunque ya devaluado lógicamente por el imperativo de la nueva concepción del deporte futbolístico. Y en aquellos tiempos, los leones conquistaban copas y ligas a pares y llegaron a ocupar el primer puesto del fútbol español en número de trofeos nacionales.

Pero los tiempos cambiaron. Los equipos de fútbol dejaron de ser agrupaciones deportivas para convertirse en simples sociedades anónimas. El fútbol pasó de la sección deportiva a la sección comercial y financiera, el dinero impuso su ley y se abrió la mano a la contratación de jugadores extranjeros, una medida que, entre otras cosas, ha devaluado el nivel de nuestro equipo nacional.

Y en ese terreno de las finanzas deportivas, donde el dinero impone su ley, el Athletic no tiene posibilidad de competir. Es difícil enfrentarse a las murallas de los económicamente poderosos. Pero aun así, nuestro equipo, sin extranjeros, con sólo jugadores autóctonos, sigue manteniendo su honroso título: el único equipo, junto al Madrid, que no ha bajado nunca a Segunda División.



Vocento