Tras el intercambio de argumentos y de algún juicio innecesario de intenciones (¿qué obsesión por llevar la discusión a claves partidistas!), situar el problema del Concierto Económico en términos aritméticos, como propone J.M. Ruiz Soroa en su artículo (EL CORREO, 20-8-06), tiene la ventaja del rigor. Desde tal planteamiento aritmético, propongo definir la equidad interterritorial como un valor-límite del cociente gasto público per cápita, igual para todas las unidades territoriales. Aceptado lo cual, no quedaría para cerrar el debate sino disponer de los instrumentos contables apropiados que midan tanto el numerador, gasto público total, como el denominador, la población. (¿Qué pintan los saldos de las balanzas fiscales en esta fiesta?). No sólo la información sobre el gasto es lamentable; incluso el simple recuento de los 'cápita' se está empezando a complicar.
Si se me permite utilizar un léxico taurino, creo que nuestro 'mano a mano' ha servido para poner el toro en suerte; son ahora los 'maestros' (es decir, los dueños de la información) quienes han de rematar la faena. Personalmente, doy por finalizado mi trabajo en esta feria. La argumentación de ambos está sobre la 'arena', pero extraer conclusiones aritméticas sin información directa del par de variables mencionadas es un auténtico 'brindis' no al tendido sino al sol. ¿Y basarse en señales indiciarias, siempre parciales y hasta confusas? Me parece escaso pertrecho para el toro que estamos lidiando. (Por cierto, la congelación del 6,24% encarece el cupo y no al revés).