La histórica ermita de Santa Ana, en Castro Urdiales, se ha visto obligada a cerrar sus puertas. El Ayuntamiento ha decidido clausurar el recinto después de que un informe técnico alertara del «peligro de derrumbes» en su interior. Con esta decisión, la administración local también ha puesto fin a las visitas a un yacimiento arqueológico medieval situado bajo la ermita. «Si manteníamos el complejo abierto, había un riesgo para los visitantes», evidenció ayer el alcalde, el regionalista Fernando Muguruza.
Por el momento, no se ha tenido que habilitar un perímetro de seguridad alrededor de la ermita. «No existe peligro alguno sobre los paseantes», subrayó el regidor. Cientos de personas circulan a diario por las cercanías del templo, levantado en lo alto de un peñón del puerto pesquero. Se trata de una de las joyas del conjunto monumental castreño. En el subsuelo, se hallan además restos de la época paleolítica y la Edad Media, como numerosas monedas y una estela medieval. Unas pantallas de vidrio permiten ver los materiales.
El deterioro de la ermita tiene su origen en el mal estado de las tres vigas principales, dos de ellas de madera. «Están claramente deformadas, hundidas y muy flexionadas en su punto medio», recoge el estudio del arquitecto municipal. A ello se suman otra serie de problemas en la estructura, como la deformación de los pilares de la fachada y las grandes grietas surgidas en un muro ya de por sí debilitado.
Ahora, el Consistorio busca fórmulas para acometer la rehabilitación integral del templo. Hace un año, se encargó un proyecto de reforma. «Vamos a llevarlo a cabo, pero hay que esperar a que salgan adelante los presupuestos o aprobar en un pleno una modificación de crédito», anunció Muguruza. Las escaleras de acceso al recinto también presentan anomalías en forma de pequeños desprendimientos. Pero en este caso la institución local ha llegado a un acuerdo con el Gobierno de Cantabria «para colocar unas vallas y ensanchar los peldaños», según reveló el máximo edil.
Casetón polémico
Bajo la ermita, el Ejecutivo regional acaba de abrir un punto limpio para recoger los desperdicios de los barcos. Medio millar de personas se concentraron el domingo frente al Ayuntamiento para pedir su demolición. Su ubicación en un lugar emblemático no ha sentado bien entre seis asociaciones castreñas, comandadas por los colectivos Otro Castro es Posible y Cantu Santa Ana. El lema: 'En defensa del conjunto monumental'.
Para las agrupaciones locales, la construcción de este edificio no es más que la culminación de una serie de «agresiones» al patrimonio cultural. «Nosotros no podemos hacer nada para derruir el casetón. La UE obliga a instalar estos puestos en el puerto pesquero y el espacio es muy limitado», alega el alcalde.