OLMO Entre los temas que me han llegado en la correspondencia me encuentro con uno de tipo gramatical que creo se ha debatido ya alguna vez en esta tertulia. La del dichoso verbo retomar y de otros dos verbos que también se prestan a confusión: oír y escuchar.
Del verbo retomar no voy a añadir nada porque los lectores saben lo que pienso sobre este áspero vocablo que parece haberse puesto de moda en los medios de comunicación. Tanto les gusta que en su entusiasmo 'retomador' han llegado a eliminar el verbo reanudar, que por cierto suena mucho mejor. Ya no se reanuda nada, ahora todo se retoma, así que toma retoma y vuelve a tomar.
En cuanto a lo de oír y escuchar, creo que la diferencia es muy clara y concreta y no existe posibilidad de error. Se puede oír sin escuchar, pero no se puede escuchar sin oír y este retruécano se entiende perfectamente sin más que leer las acepciones de ambos verbos. Copiemos dichas acepciones tal como viene en el diccionario de la RAE. 'Oír.- Percibir con el oído los sonidos!'. 'Escuchar.- Prestar atención a lo que se oye'.
Leídos ambos significados la cosa esta bien clara. Mientras realizamos cualquier tarea, podemos estar oyendo el sonido de la radio, por ejemplo, sin enterarnos de lo que dicen. Pero si atendemos, entonces estaremos escuchando. Por esa razón, algunos locutores de radio que conocen bien el idioma, en vez de citar a sus oyentes, que es lo más habitual, se dirigen a sus escuchantes, que aunque suena peor es mas correcto porque los oyentes, aunque oigan, es posible que no se enteren de nada.
Pero lo que más me ha chocado en la carta de Iñaki E. es una postdata muy curiosa que copio para conocimiento del género masculino, que cada vez está mas devaluado respecto al femenino. Dice así: «Parece que se ha demostrado la mayor agudeza auditiva de las damas en general, otra de las virtudes con las que el sexo fuerte nos aventaja». Deduzco de estas palabras que Iñaki llama sexo fuerte al femenino, que a fuerza de conquistar derechos y siguiendo las leyes de la inercia, han llegado también a cometer el disparate (dicho sea con todo respeto) de conquistar también el derecho a padecer cáncer de pulmón. Algo que a la postre va a pasarles su factura, porque me da la impresión que las mujeres fuman ya más que los hombres.