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Domingo, 3 de septiembre de 2006
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Debate en la plaza Indautxu
Aunque su diseño ha levantado polémica, los usuarios del nuevo parque reconocen que han salido «ganando» con el cambio tras su inauguración
Debate en la plaza Indautxu
MODERNA. La nueva plaza Indautxu se inauguró hace un par de semanas. / MAITE BARTOLOMÉ
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El diseño de la nueva plaza Indautxu ha levantado mucha polémica. A los vecinos no les terminaba de convencer la «modernidad» de sus formas y el propio alcalde reconocía el día de la inauguración que prefería «las plazas de aire más romántico como los jardines de Albia o El Arenal». Dos semanas después, las opiniones de los usuarios han variado, no tanto desde el punto de vista estético -«si no nos gusta no nos va a quedar más remedio que acostumbrarnos»-, como funcional. «Es mucho más atractiva para el peatón que antes. Ahora te invita a entrar, a estar. No hay rincones oscuros, ni coches por el medio. Además, los niños pueden salir tranquilos del colegio». Izaskun es profesora y aunque no vive en Bilbao, agradece la construcción de la nueva plaza. «He venido con mis hijos al médico y nos hemos quedado un ratito en el parque. Tal y como estaba antes, no hubiésemos ni entrado», reconoce.

A su lado está Inés, madre un bebé de dos años al que le encantan los columpios. Quizás por ese motivo lamenta que hayan puesto «tan pocos juegos» para la «cantidad» de niños que se mueven a diario por la zona. «Entre los alumnos del colegio de El Carmen y los de la guardería vamos a tener que coger número para encontrar un columpio libre», protesta. Aunque reconoce que la plaza «ha ganado con el cambio» -«era difícil dejarla peor»-, Inés insiste en que todavía quedan «cosas» que mejorar. «Echo de menos un lugar para resguardarse de la lluvia. Es una plaza que está muy expuesta y la pérgola que han puesto en el centro no tapa nada. Vamos a tener que seguir bajando a las galerías. Por cierto, ¿por qué tiene tanta pendiente? El carrito del niño se escapa».

«Más segura»

La nueva plaza, convertida en el mayor espacio de ocio del centro de Bilbao con 12.000 metros cuadrados de superficie, puede gustar más o menos, resultar más o menos acogedora, lo que nadie discute es que «ha ganado en seguridad». A Manuel Martín, vecino de Alameda Urquijo -«jubiloso, que no jubilado»-, no le gusta «nada» como ha quedado la céntrica plaza tras la reforma, pero se resigna. «Por lo menos ahora puedo venir a pasear tranquilo a cualquier hora. Yo hubiese preferido que hiciesen una plaza como las de antes, las de toda la vida. De todas formas, muy fea no será porque vienen muchos extranjeros a hacerse fotos», razona.

Ignacio Muñoz, vecino del barrio y padre de dos niños, es de los que piensan que la reforma «debería haberse hecho mucho antes». «La plaza estaba hecha una vergüenza, con borrachos y yonquis por todas partes. Ahora, sin embargo, puedes venir tranquilamente con los niños. Se ve un espacio amplio». Iñaki Pérez comparte la opinión de su tocayo. «Vaya por delante que no es de mi gusto, pero reconozco que tiene una distribución mucho más lógica que la anterior. Accedes fácilmente, no pasan coches... Mejor que antes».



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