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Miércoles, 6 de septiembre de 2006
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GUIPÚZCOA
GUIPÚZCOA
Piden 10 años por un intento de violación a una anciana
El acusado cometió el presunto delito tras salir de la cárcel después de cumplir condena por el asesinato de una niña
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El asesino de la niña Sandra Calvo, un crimen que conmocionó a Guipúzcoa en 1989, será juzgado hoy en la Audiencia de Guipúzcoa acusado de intentar violar a su vecina de 78 años pocos meses después de ser excarcelado en 2005, hechos por los que el fiscal le pide 10 años y medio de prisión.

Según el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, al que ayer tuvo acceso Efe, este intento de violación ocurrió sobre las 21.30 horas del 17 de junio del pasado año, cuando la anciana abrió la puerta de su casa al imputado pensando que quería una bombona de butano. Sin embargo, una vez en el interior de la vivienda, el procesado, «movido por un ánimo libidinoso», presuntamente la cogió por el brazo y la llevó a la sala, donde la víctima cayó al suelo y el hombre le pidió que lo besara.

Temor

El escrito del Ministerio Público explica que la anciana, que al ser agredida había comenzado a gritar, accedió «ante el temor de que le hiciera más daño». Posteriormente, la llevó al dormitorio pero en ese momento llamaron a la puerta y el imputado permitió que la víctima abriera, instante en el que penetraron en el domicilio varios agentes de la Ertzaintza que habían sido alertados por los vecinos.

La Fiscalía considera que estos hechos son constitutivos de un delito de violación en grado de tentativa con las agravantes de «especial vulnerabilidad de la víctima» y de reincidencia, motivos por los que reclama una condena de diez años y medio de reclusión, y que el procesado no pueda acercarse ni comunicarse con la afectada a menos de 500 metros durante cinco años tras cumplir la pena, además de indemnizarla con 1.425 euros.

El acusado, de 43 años, ya fue condenado a 36 años de cárcel y a 15 millones de pesetas de indemnización en mayo de 1990 por el asesinato de la niña Sandra Calvo, a quien acuchilló y arrojó por una ventana tras haber abusado sexualmente de ella en una vivienda del barrio de Alza en enero de 1989. En aquel momento, la Audiencia de Guipúzcoa le condenó por los delitos de rapto, abusos deshonestos y asesinato.



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