Viene esta película avalada por la producción ejecutiva de Robert Zemeckis y Steven Spielberg, que han aplicado a la animación el sistema creado por el primero denominado proceso de captura de movimiento, que posteriormente fue afinado y perfeccionado por Sony Pictures Imageworks y aplicado por ImageMovers en 'The Polar Express' (que dirigió Zemeckis). Básicamente consiste en rodar las secuencias con actores -en este caso Maggie Gyllenhaal, Jason Lee y Steve Buscemi, entre otros- para luego digitalizar las imágenes convirtiéndolos en personajes de animación.
El resultado es muy interesante desde el punto de vista de los movimientos y de las expresiones que se logran en los distintos intervinientes en la historia, a los que, por otra parte, se convierte en casi muñecos sin pretensiones de mimetismo con los intérpretes que les dan movimiento. Respecto a las ambientaciones y decorados, como ya es habitual en este tipo de animación, la perfección es la norma.
La historia maneja dos de los géneros preferidos de la juventud: el terror y la comedia. Lógicamente, se trata de no cargar las tintas sobre el primero teniendo en cuenta que la película va dirigida a un público mayoritariamente infantil. El equilibrio es aceptable y las distintas aventuras en las que se ven envueltos los tres protagonistas aportan entretenimiento sobrado, simpatía personal y resolución de los conflictos iniciales. Sin duda, la casa es un personaje más y, a pesar de su horrible apariencia y terribles acciones, queda tamizada por la valentía de los tres jóvenes intrusos.