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Jueves, 7 de septiembre de 2006
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MARGEN IZQUIERDA
DEPORTES MARGEN IZQUIERDA
Premio a la fidelidad
El ex presidente Sedano, que lleva más de 70 años ligado al Barakaldo, se convierte en el socio número 1 tras la reordenación del archivo del club
Premio a la fidelidad
DESDE NIÑO. Sedano tuvo su primer carné con cuatro años. / J. A.
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Los aficionados del Barakaldo más veteranos recordarán el dicho: 'Eres más lento que Cachelo'. Aquel pundonoroso jugador gualdinegro fue el que llevó a Daniel Sedano por primera vez al viejo campo de Lasesarre y le hizo socio cuando apenas contaba con cuatro años. Así comenzó una historia de amor a unos colores que, hoy en día, se mantiene más viva que nunca a pesar de que han transcurrido más de 70 años desde entonces.

Daniel Sedano, que cumplirá el próximo mes 76 años, alardea de ser baracaldés y, sobre todo, de ser del Barakaldo. Por ello, ha recibido con gran alegría la noticia que le transmitía la actual directiva gualdinegra de que, después de reordenar el archivo de socios, él pasa a llevar el carné número 1 del club. «Me llena de satisfacción porque ha sido mi único equipo. Para mí significa alcanzar la plenitud como persona, como socio del club y como baracaldés», asegura.

Sedano todavía recuerda que con sus primeros sueldos en Altos Hornos de Vizcaya compró una moto con la que seguía al autobús del Barakaldo «por todos los campos que podía. Torrelavega, Burgos, Santander...». Más tarde pasaría a formar parte de algunas directivas antes de llegar a ser el presidente de la entidad entre los años 1991 y 1995.

Bajo su mandato el club disputó dos promociones de ascenso a Segunda División. «Fue una época muy buena, quizá porque teníamos una directiva muy trabajadora», recuerda.

Rezos y victorias

El club gozó de buena salud bajo su mandato, tanto en lo deportivo como en lo económico. A pesar de ello, «yo sufría mucho». Era normal ver a Sedano en el viejo Lasesarre salir del palco para recorrer las gradas o abandonar los campos en los desplazamientos. «Una vez en Andorra, con Barasaoin de entrenador, vimos al presidente en un monte a tres o cuatro kilómetros. Se había ido a una ermita a rezar y ganamos 0-3», recuerda un miembro de su directiva.

Sedano se queda con el recuerdo del viejo Lasesarre. «Se respiraba fútbol. Venía gente de otros pueblos. El nuevo es muy bonito, una joya, pero es frío», concluye. Un ascenso del Barakaldo podría recuperar aquel ambiente, pero lo seguro es que colmaría el anhelo del socio número uno.



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