La oficina del primer ministro israelí informó ayer que el bloqueo aéreo y marítimo que las autoridades hebreas mantienen sobre Líbano desde el inicio de la guerra, el 12 de julio, será levantado hoy. El Gobierno de Ehud Olmert señaló que a partir de las seis de la tarde «entregará» a los cascos azules sus posiciones frente a los puertos y aeropuertos. Desde ese momento, las fuerzas multinacionales se encargarán de verificar el embargo de armas a Hezbolá.
Fuentes israelíes explicaron que el levantamiento del bloqueo ha sido posible porque tanto el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, como la jefa de la diplomacia de EE UU, Condoleezza Rice, aseguraron al Ejecutivo de Tel Aviv que las tropas internacionales están preparadas para tomar el relevo. Beirut había amenazado con romper el aislamiento en 48 horas y, en este sentido, desde el martes varios aviones civiles han aterrizado en el aeropuerto internacional de la capital libanesa sin permiso del Ejército israelí. El Gobierno libanés también ha pedido a la ONU que verifique que ni por los aeródromos ni por los puertos entra armamento para la milicia chií.
Pero es que además, Israel ha llegado a la conclusión de que no tenía sentido mantener un bloqueo que no podía controlar puesto que era absurdo pensar que iba a disparar a los aviones civiles que aterrizaran en Beirut.
Al tiempo que se daba a conocer la buena noticia para el pueblo libanés, que ayudará a la pacificación de la zona, también se supo que las autoridades israelíes han comenzado a estudiar la estrategia que adoptarán ante la oleada de demandas por crímenes de guerra que esperan que lleguen a los tribunales europeos en las próximas, semanas como consecuencia de sus operaciones militares contra objetivos civiles.
Estrategia secreta
El diario 'Yediot Ahronot' reveló ayer que la abogada belga Michele Hirsch ha visitado recientemente y en secreto el territorio hebreo, por invitación del Gobierno Olmert, para mantener reuniones preliminares con altos funcionarios. Hirsch ya trabajó para Israel cuando un grupo de ciudadanos de su país, de origen palestino, interpusieron una demanda contra el entonces primer ministro, Ariel Sharon, por crímenes de guerra a causa de las matanzas de Sabra y Shatila en 1982, aunque la denuncia no prosperó por motivos técnicos.
Hirsch, que es una abogada de prestigio, se encargará de coordinar los pasos que dará Israel en cada uno de los países europeos donde se presenten acusaciones. Las autoridades de Tel Aviv esperan que la primera tenga como escenario Bélgica, en breve, y que esté dirigida contra el propio Olmert; el ministro de Defensa, Amir Peretz, y el jefe del Ejército, Dan Halutz.
Los demandantes son ciudadanos belgas de origen libanés que alegan que los tres dirigentes citados son responsables de la destrucción de sus casas en el país árabe por los bombardeos de la aviación hebrea. La ministra de Exteriores, Tzipi Livni, recibió a Hirsch y le encargó que le presente «un mapa con los peligros legales» que hay en cada país europeo, así como la estrategia a seguir para que los funcionarios del Gobierno y los militares que viajen al continente no se encuentren con ninguna sorpresa.