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Jueves, 7 de septiembre de 2006
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Japón ya tiene heredero al trono
El nacimiento de un varón en la casa imperial nipona aparca la reforma de la ley de sucesión
Japón ya tiene heredero al trono
INMENSA ALEGRÍA. Un grupo de japoneses celebran frente al Palacio Imperial el nacimieto del heredero. / EFE
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El nacimiento ayer de un varón en la familia imperial nipona garantiza, para el alivio de mu-chos y desconsuelo de otros, la línea de sucesión masculina al trono de Japón. Los ciudadanos del país asistían a primera hora de ayer a los acontecimientos que se desarrollaban en torno al céntrico hospital Aiiku, donde cientos de personas, entre periodistas y curiosos, querían aprehender un poco de la Historia, con mayúsculas, que se estaba fraguando en esa clínica.

A las 8.27 hora local -01.27 en España- salía la 'fumata blanca' de este hospital y se difundía la noticia más esperada desde hace siete meses, cuando se supo que la princesa Kiko, de 39 años, esposa del príncipe nipón Akishino y cuñada del príncipe heredero Naruhito, estaba embarazada: Japón tenía un nuevo príncipe y se aseguraba la perpetuación de la dinastía.

«¿Banzai! Banzai!», «¿Victoria, Victoria!», fue el grito que entonaron los grupos de japoneses que, enarbolando la bandera del Sol Naciente, festejaron frente al Palacio Imperial el nacimiento del primer varón de la princesa Kiko y el príncipe Akishino, a la sazón primer nieto del emperador Akihito y la emperatriz Michiko.

Sin complicaciones

La cesárea a la que fue sometida la princesa Kiko se desarrolló sin complicaciones. «No ha sucedido nada inesperado. El príncipe está bien, al igual que su madre», dijo en una rueda de prensa el supervisor médico de la casa imperial, Ichiro Kanazawa. Fue el médico encargado de traer al pequeño al mundo, el doctor Masao Nakabayashi, especialista en obstetricia y director del hospital Aiiku, quien informó sobre los datos del neonato: 2 kilos y 558 gramos de peso y 48,8 centímetros de longitud.

El recién nacido es el tercer hijo de Akishino, de 40 años, y Kiko, que se casaron en 1990. Anteriormente, el matrimonio había tenido dos niñas, las princesas Mako y Kako, de 14 y 11 años, respectivamente. Es también el primer varón que nace en el seno de la familia imperial en casi 41 años y, debido a la patrilineal ley de sucesión, se convierte en tercero para relevar a su abuelo Akihito, de 71 años, tras su tío Naruhito y su padre Akishino.

Con este nacimiento podría acabar la polémica sobre la ascensión al Trono del Crisantemo, creada por la ausencia hasta ayer de un heredero varón en la casa imperial que pudiera relevar a Naruhito y su hermano Akishino. La Ley de Sucesión Imperial establece que los candidatos a la monarquía hereditaria más antigua del planeta deben ser varones descendientes por línea directa del emperador.

El príncipe heredero Naruhito, de 46 años, y su esposa, la princesa Masako, de 42, sólo tienen una hija, Aiko, de 4 años, por lo que antes de que se conociera el embarazo de su cuñada Kiko se había planteado una reforma para posibilitar la ascensión al Trono de esta niña.

En noviembre pasado, un comité gubernamental recomendó cambiar la ley de sucesión para garantizar que el primogénito de los príncipes herederos pudiera convertirse en monarca, fuera cual fuera su sexo. El primer ministro, Junichiro Koizumi, se comprometió a llevar ese cambio legal al Parlamento, donde la aprobación de la reforma habría permitido a Aiko ser la primera em-peratriz de Japón desde el siglo XVIII cuando la princesa Go Sakuramachi encabezó la monarquía.

Pero el embarazo de Kiko -conocido en enero y anunciado oficialmente en febrero- cambió todo, al plantearse la posibilidad de que diera a luz un varón con opción a la sucesión patrilineal.

Alivio

Inmediatamente la presión de los sectores más conservadores del gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD) llevaron a Koizumi a dejar de lado la reforma. Fueron esas facciones tradicionalistas del PLD las que ayer mostraron ma-yor alivio ante el nacimiento del niño, dando por zanjado, de mo-mento, el debate para cambiar la ley sálica nipona.

El propio Koizumi, que dejará el poder en los próximos días, al retirarse también de la presidencia del PLD, afirmó horas después del parto que no se presentará durante el 2007 ante el Parlamento ninguna enmienda para cambiar la Ley de Sucesión Imperial. No obstante, recordó que el núcleo de la crisis permanecerá sin resolver hasta que se permita a las mujeres y sus descendientes as-cender al Trono del Crisantemo.

El portavoz del Gobierno, Shinzo Abe, quien en un par de semanas se convertirá casi con toda seguridad en el sucesor de Koizumi al frente del PLD y del Go-bierno, recomendó «calma» y «cuidado» a la hora de reanudar la discusión de esa reforma.

La clase política parecía hacer así oídos sordos a los clamores de una sociedad más moderna que sus Gobernantes, y que, en las encuestas realizadas justo después de conocerse el embarazo de Kiko, reconocía en un 64,1% su disposición a tener monarcas femeninos y a que sus descendientes heredaran también el Trono.



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