Natascha Kampusch recuperó su libertad el 23 de agosto, pero hasta ayer, la joven que fue secuestrada hace ocho años y medio, no dio a conocer las entretelas de su dramática huida que conmocionó a toda Austria. En una serie de entrevistas, Natascha relató que en el breve lapso que transcurrió desde que huyó de su cautiverio hasta que se sintió a salvo, protegida por la Policía, le había parecido una «eternidad».
Varias versiones periodísticas habían señalado que la joven había huido cuando su captor hablaba por teléfono. No se equivocaron, pero faltaba la versión de la secuestrada, quien reveló que había huido como lo hacen las personas en las películas de acción. «Simplemente me fui y salté varias vallas como en las películas de acción. En medio del pánico, di varias vueltas para ver si encontraba a alguna persona. Toque el timbre en una casa, pero nadie respondía. De pronto, apareció una mujer en la ventana de la cocina que no me dejo entrar a su casa», contó al periódico 'Die Krone.' La joven tuvo que esperar en el jardín de la casa mientras la mujer alertaba a la Policía. «Tenía miedo de que ese hombre matara a la mujer, a mí, o a las dos», dijo y reveló una faceta hasta ahora desconocida por la prensa austriaca. Los dos agentes que llegaron hasta el lugar no sabían con quien estaban hablando. «Me preguntaron por mi nombre, mi fecha de nacimiento y mi dirección. Pero parecían desconcertados. Al final me dijeron que mi nombre no les decía nada».
La primera foto publicada de Natascha la mostraba cubierta con una manta. Hasta ayer nadie sabía que la manta había sido una idea de ella. «No quería que se viera mi cara , para que nadie pudiera fotografiarme. No quería que un vecino sacara una foto para venderla después. Había pensado en todo y sabía que no podía darme el lujo de cometer errores», concluyó.