Hace unos días fui a la estafeta de Correos de San Ignacio a llevar un certificado y mientras esperaba mi turno me estuve fijando en la mesita donde se rellenan los impresos, en la que hay varios bolígrafos a disposición de los usuarios. Pero antes de seguir adelante permítanme comentar un pequeño detalle que me tiene intrigado.
La estafeta de San Ignacio tiene, como todas las estafetas de Correos, el distintivo de un cartel amarillo colocado en la fachada para que se pueda identificar el servicio desde lejos, y precisamente ese cartel amarillo es el que me tiene intrigado porque a pesar de la altura en la que está colocado, luce tres o cuatro manchones de barro negro sobre su fondo gualdo. Alguien, que al parecer esta enemistado con el servicio postal, se ha entretenido en lanzar pegotes al cartel, y yo me pregunto ¿Por qué? ¿Quien puede tener interés en ensuciar el cartel de un servicio público como este que nos sirve a todos, funciona bien y a precios módicos? Y expuesta esta pregunta, que sin duda no tendrá respuesta, sigamos con los bolígrafos.
Me extrañó ver aquellos bolígrafos, del tipo de los más baratos, que como recurso para que no se pierdan o se caigan, están atados a la mesa con trozos de hilo-bala ya bastante deshilachado y sujeto a los bolígrafos con pegotes de papel engomado. Aquel detalle me pareció un poco tercermundista y como tengo confianza con los empleados postales, que son muy amables conmigo, les hice saber mi opinión.
Y el funcionario me dio una explicación. Por lo visto se pusieron unos bolígrafos nuevos, bonitos, con su base de plástico, que estaba unida al bolígrafo mediante un fino cable elástico en espiral, lo mismo que suelen haber en los bancos para firmar impresos. ¿Sabe usted lo que duraron?, pues ocho días, porque los arrancaron del cable elástico y se los llevaron. Y como solución no ha quedado más remedio que sustituirlos por los bolígrafos mas baratos atados con hilo-bala.
En los bancos este tipo de bolígrafos elegantes duran mucho y yo me pregunto por qué será. ¿Será porque el publico que va a los bancos tiene una mentalidad mas cívica? ¿Será que el ambiente bancario impone más respeto que el postal? No lo sé, pero ahí están las pruebas a disposición de quien quiera y pueda dar respuesta a este enigma cívico-urbano.