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Domingo, 10 de septiembre de 2006
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VIZCAYA
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Expolian las piedras labradas de un antiguo poblado minero en Castro
Un colectivo vecinal denuncia el robo masivo de las piezas, muy apreciadas para acabados en viviendas
Expolian las piedras labradas de un antiguo poblado minero en Castro
ABANDONADO. Setares llega tener más de 1.500 habitantes. / PEDRO URRESTI
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En el año 1900 Setares congregaba en sus calles a más de 1.500 habitantes. Ubicado en la pedanía castreña de Otañes, aquel núcleo de población que se desarrolló al calor de las minas no es ahora más un lugar abandonado, en el que la vegetación ocupa el espacio dejado por los hombres. Pero Setares esconde los secretos de un pueblo minero rico y bien construido. Tanto, que aún se pueden distinguir los trazados de sus calles, la iglesia o el frontón. «Es un elemento más del importantísimo conjunto de yacimientos de la arqueología minera del municipio», defiende el colectivo ciudadano Otro Castro es Posible.

El olvido, no obstante, es su principal protección. Mimetizado por la vegetación, pocos no lugareños saben de su existencia. Su aislamiento es también el arma usada por quienes «últimamente» no han dudado en acercarse para «esquilmar un patrimonio que es de todos». «Alguien se ha dedicado a llevarse las piedras labradas de las puertas y ventanas de las casas. Prácticamente todas las viviendas han sufrido esta agresión», denuncia el colectivo. Y es que «la mampostería con esquinales y huecos rematados de rocas talladas y los ladrillos macizos» son piezas muy cotizadas como ornamentos para las nuevas construcciones.

«Se usan para acabados en restauraciones o en viviendas unifamiliares», apunta Otro Castro es Posible. Sus portavoces no dudan que el autor o autores del expolio «hayan sacado estupendos réditos económicos» de su acción.

Fáciles de localizar

No obstante, la singularidad de las piezas saqueadas puede ser también la mejor pista para localizarlas y por ello piden la colaboración de los vecinos. «Para la gente del lugar seguramente no será difícil saber en qué muro o casa se encuentran las piedras», aseguran.

El colectivo acusa a la Administración de consentir estos hechos. «La Consejería de Cultura y el Ayuntamiento deberían ocuparse de la protección de estos yacimientos», reclaman. En su opinión, la figura de protección más adecuada sería la de bien de interés cultural. El responsable de Patrimonio Arqueológico, Juan Tomás Molinero, también se muestra favorable a la medida, aunque advierte de que no será suficiente. «Ninguna definición de patrimonio vale para proteger efectivamente, es sólo algo administrativo. Si no hay vigilancia es muy difícil evitar el expolio y el Consistorio no tiene tantos recursos», lamenta el edil.



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