Barakaldo perdió ayer a una de sus figuras más queridas. El popular escritor Carlos Ibáñez falleció a los 77 años, tras una vida dedicada casi por completo a su ciudad natal. Siete libros cargados de historia, anécdotas y recuerdos deja como legado a la humilde localidad fabril que le vio nacer, en el castizo barrio de Beurko, un 7 de febrero de 1929.
El más pródigo escritor de temática local que ha existido en Barakaldo deja con su marcha a una mujer y dos hijos. Previamente, hace aproximadamente una década, había renunciado ya a la verdadera profesión de su vida, la de peluquero, ya que a las letras se dedicaba por simple afición. Por su afamado salón de la calle Zaballa desfilaron como clientes las más importantes personalidades del municipio y en él fue donde Ibáñez conoció de primera mano las historias y anécdotas locales que plasmaría después en sus libros.
Como escritor autodidacta tuvo predilección por la poesía, si bien su temprana afición tardó en encontrar reconocimiento. En Radio Bilbao saltó por primera vez a la luz pública, aunque después colaboró con EL CORREO en la edición de Margen Izquierda, en la que firmó secciones como 'Pincelada semanal' o 'Apuntes para una Historia'. Para el recuerdo deja también un himno al Barakaldo Club de Fútbol, su equipo de siempre, y 'El roble de Avellaneda', pieza que fue cantada en la Casa de Juntas. El funeral se celebrará esta tarde, a partir de las 19.30 horas, en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Barakaldo.