El comunicado que dio a conocer en la noche del lunes la Deutsche Oper de Berlín es inédito y sobresaltó al mundo cultural de la capital germana, indignó a varios políticos y dejó al desnudo que el arte no está ajeno al terror fundamentalista. Después de una recibir una notificación de las autoridades policiales de la ciudad, la Deutsche Oper anunció que había decidido, «con profundo pesar», retirar de su programación la ópera 'Idomeneo', ante la certeza de que su puesta en escena representaba un «incalculable riesgo» para la seguridad de la entidad.
La óbra de Mozart relata la odisea del rey Idomeneo, que trata de salvar la vida de su hijo y se rebela contra los dioses. Pero en el epílogo de la escenificación de Hans Neuenfels, el rey de Creta aparece en el escenario con un saco cubierto de sangre, del cual saca las cabezas de Buda, Jesús, Poseidón y Mahoma, y las deposita sobre cuatro sillas.
La puesta en escena de Neuenfels fue estrenada en diciembre de 2003 en la Deutsche Oper y ya entonces la escena de las cabezas causó una fuerte protesta de parte del público. La escena fue calificada por los críticos como un ajuste de cuentas radical con las religiones y las guerras religiosas.
Tres años después y con la memoria aún fresca de la violenta reacción que causaron en el mundo islámico las famosas caricaturas de Mahoma, expertos de la Policía de Berlín advirtieron a la dirección de la Deutsche Oper que la nueva puesta en escena podría ser interpretada como una provocación por la comunidad musulmana.
Inaceptable
La medida adoptada por la directora de la Deutsche Oper, Kristin Harms, fue calificada por el ministro del Interior, Wolfgang Schäuble como «inaceptable e irrisoria», mientras que el ministro de Cultura, Bernd Neumann, advirtió que la autocensura ponía en peligro la cultura democrática y la libertad de expresión en el país.
«El arte y los medios de comunicación tienen la tarea de mencionar claramente las contradicciones y los contrastes de una sociedad y reflexionar sobre ellos», dijo el ministro. «Esto -añadió- exige de todos tolerancia y coraje. Tolerancia, incluso, frente a opiniones incómodas y coraje frente a la controversia. Los problemas no se solucionan mediante el silencio».
A pesar de las duras críticas recibidas, la directora defendió ayer su polémica decisión y reveló que ya en el mes de agosto pasado, el ministro del Interior de Berlín le había informado sobre los posibles riesgos de la puesta en escena.
«La medida -reflexionó Kristin Harms- no tiene nada que ver con una obediencia precipitada; si hubiera ignorado la advertencia y hubiese sucedido algo, todo el mundo habría dicho que yo no le di importancia a las advertencias del ministro».