El Tribunal Nacional del PNV ha decidido expulsar del partido a Javier Vizcaya, responsable de Prensa de la dirección jeltzale durante 18 años y uno de los más estrechos asesores en ese tiempo del ex presidente del Euzkadi buru batzar Xabier Arzalluz. El órgano interno formalizó el pasado 15 de septiembre su resolución, que consuma la baja forzosa de Vizcaya por haber difundido informaciones «injuriosas» destinadas a provocar el «desprestigio» de la formación peneuvista, según fuentes conocedoras de la sentencia. El colaborador de Arzalluz, que se afilió al PNV en 2001, ha agotado las instancias internas y no puede recurrir el fallo definitivo del más alto tribunal del partido.
La expulsión constituye una decisión de alcance en la vida interna de la formación jeltzale, no por el cariz público de Vizcaya -su trabajo siempre se desarrolló en la sombra-, como por haber sido la 'mano derecha' de Xabier Arzalluz y uno de sus más firmes puntales mientras aquel permaneció al frente del EBB. El hasta ahora militante peneuvista, que se hizo cargo de las relaciones del PNV con los medios de comunicación en 1986 en plena escisión, asistió en primera línea a la dura pugna que libraron por el poder hace casi tres años Josu Jon Imaz y Joseba Egibar; una disputa por el liderazgo que abrió importantes heridas en el seno del partido y en la que Arzalluz se decantó públicamente por Egibar, a la postre el candidato perdedor.
La salida del histórico dirigente peneuvista de la dirección jeltzale llevó aparejada la de su asesor, cuyas actividades desde entonces -en concreto, su vinculación a la asociación que promueve el diario digital 'Izaronews', muy crítico con la ejecutiva comandada por Imaz- fueron fiscalizadas primero por el tribunal regional vizcaíno, el competente para ello. Vizcaya apeló la resolución inicial contraria a sus intereses y el pasado 15 de septiembre, el Tribunal Nacional desestimó esa impugnación y acordó su baja forzosa, contra la que no cabe recurso. El veredicto responsabiliza al expulsado de protagonizar actuaciones «injuriosas», «difamatorias» y «con desprestigio» para el partido a través de su vinculación a la citada página de Internet, realizada a iniciativa, según consta en su web, de la asociación privada Aspaldiko K.
La resolución se sustenta en el artículo 14 de los estatutos nacionales ratificados por la Asamblea General en 2004, en el que se establecen las causas genéricas que pueden provocar la renuncia obligada de la militancia; entre ellas, se citan la realización de «declaraciones o actuaciones públicas contrarias a la disciplina de EAJ-PNV o que dañen la imagen del mismo ante la opinión pública», y también los pronunciamientos públicos que contravengan «el proyecto político» del partido. A partir de ese planteamiento, y según los medios conocedores de la sentencia, los órganos internos fijan como causa de expulsión aquellas actuaciones «que desprestigian» a la formación jeltzale o que sean «calumniosas contra sus cargos y afiliados».
Máximo castigo
El Tribunal Nacional del PNV ha considerado que el comportamiento de Vizcaya se ajusta a esos presupuestos y le impone el castigo máximo para un militante, que es la expulsión. A pesar de su prolongada implicación en la vida del partido y del peso que había asumido en el entorno más cercano a Arzalluz, su antiguo colaborador no se afilió hasta 2001. Tres años después, en enero de 2004, Imaz se hizo con las riendas de la presidencia al imponerse en las elecciones internas y se consumó la sucesión en la ejecutiva jeltzale. En aquella época, los defensores del nuevo líder del EBB y los de la candidatura de Egibar libraron una enconada pelea en los foros abiertos en 'Izaronews', que desde entonces da voz a colaboradores muy críticos con la nueva estrategia política del partido, con ataques contra Imaz y su equipo.
El sector oficial, consciente de las dificultades de actuar contra una iniciativa privada, ha considerado siempre esas publicaciones un instrumento al servicio de quienes no lograron alzarse con el poder interno. La expulsión de Javier Vizcaya remite a aquella disputada pugna y abre el interrogante de cómo puede afectar a la vida, puertas adentro, de la formación jeltzale, que iniciará a finales del próximo año el proceso para renovar de nuevo su ejecutiva.